martes, 4 de diciembre de 2018

Un puñado de estrellas




Te ocultas en un juicio sumario
en las burlas sin sentido
en el llamando a la muerte
en las pérdidas desgarradas sin amor.

Prefieres llevarte una sonrisa
algo que te cueste trabajo,
eres demasiada agitación como para vivir
de palabras sueltas en una jaula de oro.

Aprendiste conmigo a leer poesía
gritando y diluyendo silencios,
inventando cada momento
aún sabiendo que a nadie le importa.

Eres un aprendiz para poder ser feliz
cuarenta años en camuflaje constante,
desarmando el cinismo
con la senectud de los pensamientos únicos.

Fuiste una alegoría en su propio estigma,
lacerando disitudes
hasta lograr agradar a la perfección que no existe,
artilugio que sobrevive con un hermoso ramo de flores.

Todo lo quieres solucionar con amor
con una caricia simbólica
con la esperanza de encontrar la verdad
en el suspenso nervioso de sentir intriga.

Soy feliz
a pesar del ruido insano del desánimo
no tengo miedo, lo vendí al conformismo
antes de que se me acabarán las palabras.

Voces ocultas de una osadía exaltada
por tanto zarandeo sin control,
prudente y distante
tratando de vender melancolías baratas.

Nadie me dijo
que la enseñanza apenas empieza,
ensaya conmigo
en un crisol de galaxias amadas.

Ámame tal como soy,
yo te estaré esperando
con un manojo de estrellas lejanas
y un abrazo cálido de sol.

El mute

04/12/2018.

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