
Cuando empece mi propia historia.
Nunca pensé caminar por un sendero escabroso.
Desde el vientre la luz se mostró muy poco amistosa.
Fue muy distante a la esperanza que nace.
Cuando empece mi propia historia.
Fue como un grito que no quiere salir a la zozobra que caza.
Pero el camino tenía trazado un sendero glorioso.
Un extraordinario sentido de adaptación lo arropaba.
Con malabares se sobrevive a un millar de pesares.
Y con una sonrisa aveces nerviosa, se ganan los momentos mas tiernos.
Lo prematuro de la historia de un aliento vivido ya no agobia el suspiro que muere.
Con extraordinaria franqueza la mente teje sus propias ideas.
No todo a sido una historia marchita.
Los años vividos te dejan historias.
Relatos de crónica que cuentan hazañas.
El rol de la vida no es un cuadro ajeno.
Se teje a diario con cada momento.
Yo trazo mis líneas y bellos fragmentos.
Queriendo construir mi legado
Y contagiar mis pasos en un solo retrato del tiempo.
Poesía
Miguel Adame Vazquez.
01/02/2013.