Maquinista Mute
Angosto,
cierra la puerta:
vuelve la tristeza.
Quiero quedarme con la nostalgia
del olvido de un instante
en el crepúsculo.
Toca la mirada
con la niebla de una golondrina
y el musgo que alimenta
a las hojas muertas.
El mundo nada espera,
cultiva el pasado
de muchas estrellas.
Mírame,
sostén mi pensamiento,
que mis ojos apenas
abren la esperanza.
Espérame: el amor contagia.
Quiero vivir
sin funerales perpetuos.
Escucha el odio
cómo se retuerce,
respira un cementerio.
Hoy la madrugada
tiene un lamento que da náuseas:
es la miseria de un instante,
es el hambre de ti.
El deseo de la efervescencia,
los jardines que deambulan sin agua…
Levanta las flores,
que mi pobreza descubre
la oscuridad de mi luz.
Mi crimen fue amarte sin mirarte,
fueron los segundos
en una fogata que consume todo.
Me aburrí de morir
y seguí amando.
Seguir viviendo y llorar contigo…
Hace mucho que no lloro:
se me olvidó decirte
que ya no recuerdo
a qué saben las lágrimas.






