jueves, 29 de noviembre de 2018

Seiscientas maneras



Seiscientas huellas ya,
nunca me he arrepentido de evadir con amor
el oscuro color de unos ojos
que se pierden en el espejismo de escribir tristes historias.

Así que solo fuí para mí
invención y vicio,
justifique todo mi amor  
aprendiendo a huir de esa nada maltrecha y vacía.

Seiscientas maneras de decir
cómo te amo,
llorando o riendo
salvé a tu vista
del chasquido de mis letras.

Tengo que decirlo,
fueron sueños con fuerza
que mi corazón envolvió,
disfrazando el dolor hasta que éste desaparezca.

Nunca enfermé a la cordura  
en la disolvencia que diluye a las palabras,
fuí un vándalo de los momentos
de esos que con alegría o tristeza se expresan.

Que se esfuerzan sin empacho
a salir a flote
ante una superficie amorfa,
aprenderé a escribir un poema con sazón.

Lo seguiré intentando,
y si me dejan
encontraré otras seiscientas nuevas maneras
para decir cuánto te amo.

La vida sin versos
es como una vida sin prosa,
respirar sin poemas es vivir sin amor
y no quiero esa cosa.

Miguel Adame Vázquez.
El mute
30/11/208.

Con mucho cariño a las seiscientas maneras que he intentado decir Poémame hoy.


Escasez




Me embarque en tus carencias
era tan escasa tu felicidad
que me costó trabajo pasar
por aquella garganta maltrecha.

Aún así no perdí la emoción
de navegar por tus brechas,
de tomar tus caudales
y remar con fuerza.

En algún momento pensé
que el río de tus aguas
eran una marea estancada,
me dormí en tus brazos acariciando la nada.

Ignoré por un momento tu vida
olvidé quién eras,
en esas aguas oscuras
volví a nacer como si no existiera el tiempo.
 
Llegué a escuchar
el placer que arrulla a mi dicha,
pero la calma murió
y el río en su bravura y coraje te hundió.

En la zozobra
la corriente te azotó con tanta fuerza
que en piedras de sangre
tu llanto se ahogó.

Nadie lo vio
el caudal de tus aguas
había aumentado con mucha prisa
el ruido era intenso.

Así que naufragó la cordura
como si te ahogaras en un grito
que nadie escucha,
solo eras tú y tu última soledad.

Desnuda es tu verdad
sin máscaras ocultas,
quedó la vergüenza
la atinaste a ocultar de tus ojos.


Era tu escasez
lo fué todo el tiempo,
aquello que habías descubierto
era la ausencia de un amor interno.


El mute
29/11/2018.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Nos quedó la ironía



Nos quedó la ironía,
humor que ilumina
que a veces lastima a la conciencia,
la llaman inteligencia, entonces ¿por qué te irrita?.

Nunca te quise conquistar
convencer es un trabajo de locos,
no te adulo, esa es la paradoja de la vida,
mi retórica sería terrible ante la falta de amor.

Tu historia es una historia de máscaras
la divulgas sintiéndote héroe,
siempre quise ser razonable
sin venderte humo o cuentos alegres.

Ya no tengo miedo a las palabras
no nos matan, no nos atan,
no quiero escuchar un verso que armoniza
por el simple hecho de rimar.

Mi felicidad nunca miente
es inquieta, insondable
irreverente ante las cicatrices
de lo que tú le dices alma.

Prefiero quedarme en la ironía,
paso a paso sentirme más amado
aunque sea a cuenta gotas,
es más fácil que decirle a la conciencia, adiós.


El mute
28/11/2018

domingo, 25 de noviembre de 2018

Como el azul del cielo


Ausencias
mayúscula posibilidad de no poder tenerte,
es como extrañar el aire tibio
de una primavera.

Hoy te extraño
sufro ante el seco roce de un frío de invierno,
ese que no le importa romper el corazón
con su recelo prisionero.

Fuiste sol y caña de azúcar
beso en tierra caliente,
brisa fresca en una mañana
que emerge inquieta y rebelde.

Mis palabras te hicieron hermosa
fuera de mis sueños terrestres,
era feliz en la simpleza de la vida,
en el íntimo instante que sin pedir permiso llega.

Fresca como flor y su aroma eras libre
de las sombras perturbadoras,
como tulipán que observa testigo
eras un encanto dulce con el jazmín y sus alondras.

No quiero que seas una historia oscura
esa que llora triste y sola
en un rincón frío por el olvido,
mi tiempo se viene sin el ruido que advierte de un río.

Nadie puede detener los momentos,
son como las magnolias que en su florecer
nacen y mueren alegres,
serán en el fondo siempre el mejor recuerdo.

Llegarás de nuevo
con los días buenos,
con la poesía que ama antes del fin del mundo
será maravilloso, como el azul del cielo.

El mute

25/11/2018.

viernes, 23 de noviembre de 2018

He vuelto a contar las horas felices



He vuelto a padecer las horas felices
un corazón duro que apetece la verdad,
cerrar los ojos y esperar el milagro
olvidarme de morir para no alejarme.

Extraño el atardecer
donde estalla el sol
y se derrumba el viento
con los ríos de agua de un paraíso.

Extraño los pensamientos en silencio
cuando no pasaba nada
y en una esquina placentero
con el tiempo reposaba.

He vuelto a contar el tiempo
olvidando lo que he perdido
esperando lo que tarde llega
desafiando a la mirada que olvida.

Extraño la precisa sonrisa,
el momento exacto
de una mirada ajena
que alucina furiosa por la despedida.

He vuelto a vivir lleno de besos
aunque en el fondo sea un sueño
la alegría precisa de tu risa
para volar con los brazos abiertos.


El Mute.
23/11/2018

Me has dejado todo.




¡Madre!
Que te digo en el vacío que me dejó tu ausencia
si ya el verano en mi vida es cosa vieja
y el invierno es eterno en mi corazón roto.

No tengo vergüenza de llorar
tu recuerdo nunca será un pasado roto,
aunque el mundo siga ahí
no será lo mismo sin la rutina alegre de tocarte.

Mi madre amada deja una tierra exhausta
la tuvo siempre rodeada de laureles y flores maravillosas,
te extrañará la vida que no será la misma
cada vez que tu vació eclipse a la esperanza.

Me has dejado un hueco enorme
un dolor que se siente intenso,
me he quedado solo
como la gota en su extinción en un desierto.  

Madre
me has dejado todo
un camino libre, un derrotero
cumpliré la misión que le da sentido a mi sentimiento.

Seré lluvia protuberante y verde
un consuelo que nunca desfallece,
ahí seguirás viviendo en mi nostalgia
cada vez que te extrañe por no poder verte.


El Mute
23/11/2018

Con afecto y aprecio a mis amigos que recientemente han perdido a sus seres queridos en el sueño eterno.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Soy feliz ahora



Fui palabra estéril por mucho tiempo
no lo sabía,
no recuerdo cuando lo supe
las cosas no cambiaron por mucho tiempo.

Lo siento mucho
me dije,
seguí caminando
ignorando todo como si nada supiera.

Aprendí muy bien el arte de disimular
diplomacia le dicen,
un montón de sonrisas fingidas
abrazos forzados, miradas perdidas.

No fue el infortunio
tampoco fue una redención apocalíptica,
simplemente fue el caos
saberse amado sin medias tintas.

Florecí como retoño pisado
entre tierra apretada
seca y polvorienta por la falta de agua,
me hice vivir y no sé cómo lo conseguí.

Aún me cuesta trabajo
presentir las palabras tramposas,
me salvan las palabras imaginarias, las venturosas
las que siempre sueñan.

Las que duelen, las íntimas
esas que desbordan con trampas,
a esas las voy perdiendo con miedo
las devuelvo como remedio vacío.

Me atreví a ignorarte, no pasó nada
ya eres serpiente vieja,
mi arrepentimiento fue alimento fértil
sin errores o huellas de conveniencia.

Soy feliz ahora,
entre el autoengaño amoroso
y la sonrisa que no es fingida,
es una lástima que el tiempo se acabe.

Me estaba acostumbrando
a la topografía de un espejismo,
ya no me pierdo tan fácilmente,
no existe nada que justifique el error.

Me siento cómodo leyendo poesía,
esa que el crítico dice que no llegará a un libro,
que es un montón de versos sin pena o gloria
solo terapia de recuperación.

Aquí me quedaré
siendo fértil sabiéndolo todo,
cambiando las cosas
ignorándolo como si no lo supiera.

El mute
19/11/2018.