miércoles, 31 de diciembre de 2014

Seguirás estando ahí.





Tus ojos dicen cuanto tiempo has pasado viendo el horizonte por tu ventana.

El sol sigue estando ahí, fervoroso e inmóvil.
Cual lumbrera que extingue el más audaz frío.

La luz no se ido de tu vida.
Es fugaz la memoria que te conmueve en la sospecha.

Los segundos pasan y caminan despavoridos como si no les quedara nada.

Y tu sonrisa sigue estando ahí.
Regalándome un pedazo de alegría insospechada.

Seguirás caminando a mi lado.
Sin la más mínima presencia del olvido.

Tus manos siguen tocando ese piano que no disimula las miles de melodías que pregona.

Y seguirás estando ahí.
Para mí.
Como lo has estado en los últimos años.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
31/12/2014.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Anoche te descubrí.






Anoche te descubrí.

Cada letra me hablo algo de ti.
En un verso taciturno te describí.
Ningún esfuerzo me costo traerte.
Es como si siempre te hubiese llevado tatuada en mi propia constelación.

Anoche te descubrí.
Fue por completo un sentimiento de un amor eterno, en el cual cada letra  me llevo a ti.

Anoche te descubrí.
Fue como un sueño del cual despiertas cantando y solo te queda la sonrisa de un gesto de amor.

Anoche te descubrí.
Fue  como un canto melancólico de ilusión.
Una estrofa libre de rencor.

Anoche te descubrí.
Con mucha fuerza y pasión cada letra te llamó.
En mi mente se dibujó cada trazo de tu corazón.

Anoche te descubrí.
Con cada estrofa de una pasión me llene de ti.
Fue como una alegría placentera.
Un recorrido fugaz por las estrellas.
Un calor tierno y abrazador.

Anoche te descubrí.
Nunca encontrare todas las letras que describan la sed que tengo de ti.

Anoche te descubrí.
Fue como recordar toda una vida completa.
Y en esa memorias envolver un sentimiento libre y pleno de mí.

Anoche te descubrí.
Fue como amar sin derramar una sola lágrima.
Como derrumbar los sueños de los corazones rotos y llenarlos de amor y salvación.

Anoche te descubrí.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
27/12/2014.









viernes, 26 de diciembre de 2014

Volver a amar.





Volver a amar.

Es una emoción intrépida que sacude el alma y te deja una sonrisa airada llena de reciprocidad.
Volver a amar.
Es como la caricia de la brisa del mar en tu rostro cuando lo miras una vez más.

Volver a amar.
Es como  el sonido de un caracol en tu oído.
El ladrido de tu perro cuando llegas al hogar.

Volver a amar.
Es sentarse en el porche y meditar.
Esperando que el calor de un atardecer te arrope y el frío te deje de molestar.

Volver a amar.
Es perdonarse de golpe.
Sin tantos reproches y pretextos y dejarse llevar.

Volver a amar.
Es sentir la caricia inocente de la mano de un hijo en tu rostro.
La sonrisa loca e incontrolable del fruto de tu vientre al hablar.

Volver a amar.
Es dejar que la noche pase y amanezca de nuevo el día y te veas en el espejo y digas lo puedo lograr.

Volver a amar.
Es perdonarse de lleno, porque tu nunca fuiste culpable de tanta maldad.

Volver a amar.
Es darse cuenta que tu corazón estalla incontrolable por tanto amor que quiere dar.

Volver a amar.
Es no pensar en el pasado como una gran barrera y dejarse amar.

Volver a amar.
Es solo darse cuenta, que nunca lo dejaste de sembrar.


Poesía.

Miguel Adame Vázquez.
26/12/2014.





jueves, 25 de diciembre de 2014

Me veo ahí.




Me veo ahí.
Sentado enfrente del calor de un fuego que con sus llamas recorre la sangre de mi cuerpo.

En la soledad de un espacio moribundo y frío recuperando el aliento de un suspiro largo y rotundo.

Me gusta la soledad de un momento compartido con la sombra que calienta mis memorias.

Encuentro la paz en la paciencia de una calma silenciosa y vana.

Me gusta estar ahí, adiestrando mi memoria.
Llenando mi futuro de historias gloriosas.

Me gusta estar así.
Convenciéndome de olvidar el pasado erróneo.
Sabiendo que es mejor que el recuerdo se valla sorteando el tiempo.

Me veo ahí.
Pensando positivo.
Disfrutando de una felicidad que se cosecha tras muchos años dedicados al cuidado de ti.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
25/12/2014.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

A mi amigo.





He conocido la maldad.
Hasta el mismísimo tuétano e sentido el odio y el rencor de aquel que nunca recibió amor.

He sentido la rabia y el coraje de una humanidad carente de misericordia y cariño.

He padecido frío y hambre espiritual por los duros golpes de seres que se alimentan del sufrimiento de otros, los cuales deberían ser protegidos.

He combatido la angustia y la desesperanza muchas veces.
Tantas que ya he perdido la cuenta de los duros reveses.

Me he quedado ciego y mudo por el dolor de ver destruido mi nido.

Pero nunca, ni una sola vez, ni un solo minuto.
El sol a dejado de salir para mí y calentar mis suspiros.

A pesar de todo y de todos los aullidos que calan el alma.
El creador del universo nunca a dejado que mis ojos se cierren.

Sigo contemplando con valentía y dignidad la luz de una tenue mañana.

Sigo escuchando el canto de las aves y el silbido del viento en los árboles.

Mis días siguen siendo muchos días gloriosos.

Por medio de ti, he conocido el amor y la dicha, la solidaridad y el cariño que no es de carne, sangre y hueso.

He conocido el abrazo fraterno y desinteresado de un alma.
Y la sonrisa a vuelto a mi rostro todas y cada una de mis mañanas.

Me has enseñado que amar, es la mejor muestra que yo soy un ser amado.
Y que mi camino nunca será un camino en vano.

Me has enseñado que la semilla  que siembras siempre da fruto excelente.
Y que esa es siempre la gran diferencia que marca.
Porque la esperanza que dejas en mi vida a dado frutos inmensos.

Aveces pienso que el camino del justo no tiene sentido.
Pero veo la magnificencia de tus actos en mi propio destino.

Solo me resta seguir caminando sobre tus huellas trazadas.
Amar lo mal amado en este mundo y recibir sin merecer una gran recompensa.
Un cariño y una amistad eterna.
Qué no borrara el tiempo que emerja.

Gracias por ser la guía y protección de mi vida.
Te quiero mi amigo, contigo a un lado la vida es mas plena.

A mi amigo.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
16/12/2014.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Tu nunca te amaste primero


Me enseñaste a amar.
Y no sabes lo hermoso que es compartir lo que se tiene adentro a manos llenas.
Es como una cascada que cae copiosa y desmesurada que se desborda sin control por todos los rincones de un riachuelo.

Me enseñaste a tolerar el sufrimiento y ofrecer mi regazo al que vive un destierro.
Y no sabes como crece el corazón al saber que escuchas el dolor ajeno.
Me enseñaste a dar cabida en mi interior a una alma rota.
A soñar y construir con otros puentes, versos y estrofas.

Me enseñaste a reír de mis errores y dar muchas vueltas a los problemas verdaderos.

Me enseñaste a rodear el camino rápido y recto.
Porque siempre fue mejor trazar un surco imperfecto o caminar por una vereda traviesa para llegar de nuevo.
Lo importante fue llegar siempre y disfrutar el sendero.

Eso lo aprendi muy bien de ti.
Ahora en mí lo veo.

Pero temo decirte.
Qué estoy ahora atrapado en una jaula de oro.
En un paraíso de celofán que se incendia al primer destello.
Porque no aprendí de ti el amarme primero.
Y quizás no lo aprendí.
Porque tu nunca te amaste primero.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
15/12/2014.




sábado, 6 de diciembre de 2014

Siempre fue tú universo absoluto.


Siempre fue tú universo.
Túnel infinito a un destino que destella inseguridades compartidas.
Odisea que parpadea desaventuras infinitas y profundas.

Tu rostro tiene los caminos del dolor y la angustia de miles de noches sin dormir.
Huellas de un desierto abandonado por la sonrisa que alguna vez fue.

Tu línea del tiempo poco a poco se extingue.
No dejaras algún vestigio de tus sueños.
Es muy triste saber que tu recuerdo se borrara como un dibujo en la arena del mar.

No existe el futuro si no construyes tu presente con esfuerzos.
Y en el amor como motor infinito lo llevas a ti.

Llegaste amar profundamente con desvelo.
Y tus sueños volaron un alto vuelo.
Vuelve amar tu futuro inadvertido 
Y sobre un cosmos absoluto vive de nuevo.

Siempre fue tu universo absoluto.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
06/12/2014.






Me niego a llorar tu partida



Me niego a llorar tu partida.

A sufrir el rechazo a un amor terco y testarudo que te amo.
Me niego a guardar tus recuerdos en mi alma.
Y llorar cada noche por un beso que el cielo te otorgo.
Me niego a pedirte mi corazón destrozado que dejaste lleno de dolor.
Me niego a rogar por mi alma que en un fuerte vacío cayo. 
Me niego a dejar de ser un soñador que te amo.
Me niego a olvidar cada sonrisa que en tu rostro construyo mil palabras de pasión.
Me niego a dejar de vivir y respirar cada mañana por un dolor que extingue tu olor.
Me niego a dejar de amar como te ame ayer.
Y que ahora solo recuerdo hoy.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
06/12/2014.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Nunca me quedaré sin nada.





A Pesar del inmenso mar que me rodea y de los incontables granitos de arena que cubren mi odisea, me siento solo.


El espacio que ocupa mi aliento no encuentra acomodo en su largo pregonar.

Nunca he encajado en un mundo perverso y cargado de iniquidad.
Nunca he sido recto por mis emociones sembradas a lo largo de los años.
Siempre dejamos algo al azar.
Siempre nos falta la sonrisa gloriosa La palabra alegre, el compromiso  desinteresado por el bien del otro.

Me siento solo como un roble viejo en la orilla de un río que se esta secando.
Me siento como una brecha olvidada en el olivo.
Como una nube en un cielo abierto y claro.

A pesar de los aplausos de muchos  corazones que te juzgan.
Me siento abandonado a un destino que me ata.
A una lucha en una guerra que nunca se gana.
Con una piedra atada al cuello voy cayendo en las profundidades frías y oscuras de los ojos que me condenan al destierro y la amargura.
Me siento solo y frío.
Callado y derrotado.
Pero es solo un sentimiento que embarga.
Un montón de ideas y pensamientos negativos que luchan por apoderarse de lo que aun me queda.

Me queda un corazón que ama, siempre rebosante de dicha.
Un corazón que se desborda de júbilo y sonrisas sanas.

Una esperanzas necias que sueñan que ganan.
Un montón de imágenes que se sobreponen a un camino lleno de espinas y piedras.
Me queda un corazón que ama.
Que amara por siempre.
Qué siempre encontrará la forma de abrazarte.
De dar una caricia, de decir un te quiero.
Me queda la palabra dicha.
Y la sonrisa amada.
Me quedas yo.
Nunca me quedaré sin nada.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
05/11/2014.