martes, 23 de febrero de 2016

Quisiera uno a uno romper tus miedos.



Escucho tu voz.
En un grito se ahoga el laberinto del desasosiego cada vez que tu corazón le habla.
Quisiera romper uno a uno tus miedos con un solo abrazo honesto y verdadero.

Pero no me queda otro camino que mirar las lumbreras de tus ojos que son tristes.
Y que como dos liebres espantadas y nerviosas corren despavoridas por el silencio que solo las aturde.

Son pocas razones que me quedan para no llorarte.
La angustiosa pasajera no ha dejando nada en el país que todo sucede.

Solo resta resignarse a lo posible para no terminar por perder el camino que deja la esperanza y las muchas ilusiones que al final son solo palabras y sueños sin suerte.

La oscuridad se asoma a donde nunca la llaman.
Y la luna se convierte en testigo del pasar de los mejores momentos que nunca vuelven.
La nostálgica siempre se vuelve taciturna y no es más que una cómplice de las historias tristes.
Siempre es así por más que lo niegues y no quieras voltear la mirada hacia adelante.

Es tan rápido y fugaz el tiempo que nos queda.
Que perdemos la conciencia tranquila en las cosas que brillan en el firmamento.
Es tan efímera la belleza de entregarlo todo.
Qué no podemos detenernos ni un segundo para abrazarnos de nuevo.
Son tantos los soldados caídos que sobreviven al dolor que no es ajeno.
Que no podemos perdonarnos de nuevo por algo que no pedimos tenerlo.

Quisiera romper uno a uno tus miedos con un solo abrazo honesto y verdadero.

Quisiera detener el tiempo que sigue su curso sin un solo parpadeo.
Y decirte que valió la pena la espera para poder amarte a ciegas y a tiempo.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
23/02/2015.







miércoles, 17 de febrero de 2016

Aquel que lo tiene todo.



Pobres son aquellas almas vacías que no se llenan con el espléndido sentir del corazón.
Van como hojas de otoño cayendo sin mostrar la más mínima misericordia por lo que sus ojos que podrían ser gloriosos solo atinan ver pasar.
Van rodeados por la vida por muchos, pero en verdad están solos.
Porque llevan en su propia miseria su falta de honestidad.
Van buscando ansiosos señales en el cielo que les muestren un sendero para ellos poder caminar.
Van por la vida que es corta huyendo sin darse cuenta que la verdadera respuesta que afanosamente buscan, está esperando muy sola en su interior.

Van como aturdidos en un mundo que es vacío, agotando sus días estrepitosamente, porque los minutos que les quedan se acortan en el inmediatamente presente sin sesgar.

Ingenuos pensamientos que hacen de su plaza fuerte solo los placeres, y su refugio  su única verdad.

Cuanta razón tiene aquel cedro viejo cuando al pasar de los años es sencillo su andar.
Majestuoso es su esplendor que impone en su altura al recibir el rocio matutino y solo atina al dejarse acariciar.

Pobres son aquellas almas que están vacías y que no vacilan en sojuzgar a aquel que ya no le queda nada y que a la vez lo tiene todo.
Porque está completa su propia espiritualidad.

Poesía 

Miguel Adame Vazquez.
17/02/2016. 



sábado, 13 de febrero de 2016

El tiempo transcurrió brevemente.

El tiempo transcurrió brevemente.
Y como aquellos segundos incómodos que que se van diluyendo tu vida colapsó de repente.
Nada te dio el tiempo suficiente para poder distraer a la próxima muerte.
Ese destino es seguro cada que vez que el manantial de la vida deja de borbotear y se aleja de frente.

Fueron breves las memorias.
Y como imágenes robadas y ajenas al dolor profundo se esfumaron al no quedar ni un solo rastro de ellas.

El cuerpo se enfermó por tanto frío que la soledad lleva.
El tiempo calo a los huesos hasta que ya no importaban los caudales de amor vertidos en ellos.
Y solo quedó el dolor de la noche que oscurece ante la gloria que es pasajera.

Solo quedó el orgullo inocuo de una vida que no es plena.

Dejaste que tú brillo se apagara y se fuera la dicha que fue honrosamente ganada.
Fue el último instante que reíste desafiante por ella.

El tiempo trascendió rápidamente.
No debes de temer que se agote el reloj de arena que todos llevamos dentro.
Porque contarán las innumerables ocasiones que lograste amarte.
Contarán en el cielo que te observa callado.
Porque solo venimos a este mundo a poder amarnos.

No dejes que el tiempo transcurra sin historia.
Solo morirá el cuerpo, solo morirá la mente.
Tienes que lograr dejar algún recuerdo en aquellos que te quieren.


Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
13/02/2016.

No dejes.

http://poesiasmigueladame.blogspot.com/2016/02/no-dejes.html


martes, 9 de febrero de 2016

La línea delgada que ven tus ojos.




Ojos que recuerdan su infancia.
Ojos que se aferran a un pasado que hace catarsis en un mundo que atrapa.
Ojos violentos que corren nerviosos entre los párpados que nunca se cierran.

Ojos firmes que nunca olvidan y que rehusan mirar hacia el otro lado.

Ojos que admiran la grandeza de un cielo que nunca se acaba y que implora descansar con una paz que no llega.

Ojos ciegos atrapados en un ciclo que nunca termina.

Ojos que soportan el frío que cala el alma a cada segundo.

Ojos que no miran, que no fijan su vista absoluta en nada.

Ojos que el miedo los tiene atrapados.
Ojos que lloran por la soledad que agrieta la calma.

Ojos que no ocultan el sufrimiento casi humano.
Ojos que callan un grito que ya no es más grito suyo.

Ojos rebeldes que ocultan las heridas, que luchan y nunca se venden.

Ojos oscuros que miran la paciencia que has tenido para poder respirar de nuevo.

Ojos que agrietan el amor interno.
Ojos malvados que sonríen ante tu sufrimiento.
Ojos testigos de la desdicha que es ya de mucho tiempo.

Ojos tristes que no ocultan la pena.

Ojos con dolor ajeno y conciencia plena.

Ojos maltratados y ausentes de sueños.

Ojos audaces, carentes de ego.

Ojos testigos de tus más bellos momentos.

Ojos que nacen cuando nació el propio tiempo.

Ojos que viven con el fuego adentro.

Ojos que aman y que no renuncian a lo hermoso que es poder sentir que estás vivo.

Ojos que rompen las cadenas que aún te atan.
Ojos que son ruegos de miradas que matan.

Poesía 

Miguel Adame Vazquez.
08/02/2016.


A través de la rendija.

Te veo por mis ojos no te puedes ocultar de la mirada te observo con la mente puesta en los sentidos sin ninguna última palabra....