miércoles, 29 de abril de 2015

Pero no lo haces.




Podrías ahogarte en un mar de penurias marchitas.

Consumir cada instante vivido en la amargura del profanador perfecto.
Podrías llorar de amargura por el odio que crece.
Pero no lo haces.
Porque tu corazón es una montaña gigante que ha crecido por el amor genuino de los que se aman.
Y bendices el momento en el que decidiste alejarte de un montón de patraña ajenas.
Y te concentras a construir tu propio nido.
En lo más alto de las montañas, cerca del cielo.
Donde se escuchan los ruegos de un alma abatida.
Sigo un duelo por los que carcomen los sentidos.
Pero es la paz la que gobierna tu entorno inmediato.
Un corazón que crece gigante todas las mañanas, es el fruto del calor que otorga el sol de tus manos.
Esta es una historia que no se acaba al escudriñar tus entrañas.
Porque es aún el amor lo que te mantiene cuerdo en un mundo de egos hambrientos de gloria.
Firmes son tus cimientos que crujen por el temblor que levanta la nube de polvo que nubla los ojos de los menos despiertos.
Podrías ahogarte en un mar de perjuras  marchitas.
Pero no lo haces.
Porque el amor es primero.



Poesía
Miguel Adame Vazquez.
29/04/2015.






domingo, 5 de abril de 2015

La esperanza de volver a escuchar tus latidos.





Cuándo el rumor te hiere.
Los ojos se tornan opacos.
Una franca tristeza merodea por tu rostro. 

Cuando el amor te duele, el alma misma se sofoca por la angustia que invade la sospecha.

Cuando el lucero tímido de tus sueños sonámbulo camina hacia sus
sentimientos profundos.
No queda más remedio que respirar el aroma nauseabundo de la resignación y la desdicha.

Esta noche será un cielo sin luces ni estrellas.
Esta noche la lluvia será una tempestad constante que ahoga las blancas azucenas de tus cálidos latidos.

Rosa negra que sangra por unos labios que callan, ojos que lloran desbastados por la partida.

Renacer inaudito que transfiere un día colorido.
Esa es la esperanza de volver a escuchar tus latidos.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
05/04/2015.




sábado, 4 de abril de 2015

Es el amor.



Como un recuerdo que palpita acelerado, soy fiel testigo de tu súbita ausencia.
Mi canto desnudo se avergüenza por no poder pronunciar tu fuerte nombre.
Es tanto el dolor por una silueta que se desdibuja en mi memoria que me enfermo por no poder tenerte.

Como una noche que te observa te persigo afanosamente sin ningún éxito al no poder alcanzar tu alma plena.
Y me colmo de pesares al romper los rumores de tu existencia.

Hoy me la paso los días imitando las palabras que alguna vez pronuncie al tenerte.
Porque bien ocultas tienes las fantasías melancólicas que en el pasado me regalabas a manos llenas.

Ahora el frío gobierna en lo qué fueron tus espacios alegres.
Y no dejo de temblar por tu recuerdos.

Me has dejado casi ciego por no poder soñarte.
Pensando que el amor no era algo tan  bueno.

Antes nacía tu cuerpo con la luz de un nuevo día.
Ahora una y otra vez es invisible tu sombra a mi desdicha.
Ya nada amanece por tu ausencia repentina.
Solo la luna es testigo de tu partida.

En mi mano tomo el recuerdo innegable de tu existencia.
No dejaré partir tu aroma que me ha impregnado en la conciencia.

Tienes la medida exacta de mis sueños.
Solo me queda saludar al universo con la voz que abruma el espiral de tu presencia que calla por la desdicha de tu partida.

Es el amor quien alimenta mi vida.
Siempre es el amor que llena de esperanza la vida.


Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
04/04/2014.


viernes, 3 de abril de 2015

Abrázate fuerte, que amar te toca.



Tus ojos gritan despavoridos.
Nadie escucha más que su propio silencio.
Pareces invisible en un mundo ajetreado y lleno de bullicio.

Muchas son las señales que enmudecen tu conciencia.
Muchos son los sentimientos que intimidan a un corazón roto en mil pedazos.
Y aun así, nadie alcanza a limpiar tus lágrimas.
Nadie te escucha, por más que intentas gritar fuerte,nadie voltea a ver a tus ojos.

Y es tanto lo que tus ojos hablan que no necesitas muchos segundos para dejar de callarlo.

Grandes son las piedras que bloquean tú garganta.
Gritos sin voz que nadie interpreta.
Manos que bloquean tu habla.

Solo dios es testigo de tu inmenso sufrimiento.
Solo dios y nadie más observa.

Por más que imploras, tu ruego no se transforma en una salida inmediata.
Tu frente es la prueba de la frustración que siente tu plena inocencia.

Son los segundos eternos e interminables.
Tanto que la propia oscuridad divaga en tu cabeza.

Delirios e imágenes interminables que las voces y las pesadillas parecen incontrolables.

Como quisieras que la noche nunca oscureciera.
Y fuera la luz un rayo eterno que te libera.
Como quisieras que una estrella fugaz llegará a tu día.
Y ya nunca tuvieras que guardar más ese secreto podrido.

Y como un acto divino un abrazo fuerte y limpio ahora te protege.
Tan fuerte lo abrazas que pareciera que no te alcanza todo el aire del universo para respirarlo y poder llenar tus pulmones.

Tú sonrisa en un lindo rostro a regresado.
Vuelves a soñar con tus fantasías gloriosas.
A correr por el parque a toda prisa.
A amar el cine que tanto te llena.
Tu niña interior es una niña hermosa.
Abrázate fuerte.
Que amar te toca.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
03/04/2015.












Esperanza

No quiero guardar silencio y meterlo en un pequeño cajón de un librero quiero gritar y anticiparme a la luz que se revela. Mis mano...