
Es tan tenue mi voz que parece como si solo fuera un sueño en el pasado.
Sueño en donde tu rostro se dibuja cada vez que cierro los ojos al intentar observarte de nuevo.
Susurro tu recuerdo muy despacio.
Eres como una brisa quieta en la mañana.
Como un rayo de luz que abraza con esperanza en una tarde fría que cae con el ocaso.
Susurro tu recuerdo muy despacio.
No me importa el insomnio de un desvelo cada vez que el silencio intenta no pronunciar tu nombre.
Susurro tu recuerdo muy despacio.
Porque nadie me podrá robar las huellas que dejaste marcadas en mi pensamiento.
Ni el frío que cruje en las ventanas con el viento.
Ni el invierno en el balcón que entristece con su taciturno suspiro eterno.
Susurro tu recuerdo muy despacio.
Cada vez que la nostalgia muestra su dolor por la ausencia.
Pronto otro año se habrá adelantado al tiempo.
Y yo te seguiré esperando.
Amandote como en los viejos tiempos.
Amandote con un corazón viejo.
Susurro tu recuerdo muy despacio.
Poesía
Miguel Adame Vázquez.
Diciembre de 2011