viernes, 21 de marzo de 2025

Un día a la vez

 




Esperar hasta el final del camino,

 no puedo,

 necesito ahora ese último respiro.

Quisiera cerrar los ojos y dormir

 hasta que la vida sea

 un montón de pétalos rosas.

Necesito que alguien tome mi mano

 y me lleve al mar,

 donde las gaviotas navegan libres

 y el horizonte invita a volar.

Quiero el aire para despegar los párpados;

 mi corazón derrama abrazos,

 caricias rotas,

 gritos de pájaros.

Ahí estás para mí,

 juntando las voces asustadas,

 las miradas con miedo,

 las voces apagadas.

Intento acercarme

 con los labios llenos de promesas

 y la voluntad atada;

 la noche es testigo

 de la aurora apagada.

Quiero respirar

 el dulce aroma de un solo instante.

 Todo pasará;

 la angustia aprieta, pero no mata.

Ahí estás para mí,

 con tus brazos inundando la luz,

 rescatando la canción perdida.

El tiempo tiene horas inútiles,

 que las lágrimas

 no sean un secreto del miedo.

Un día a la vez.

Mute ©




jueves, 13 de marzo de 2025

“Hasta la orilla del viento”

 


“Hasta la orilla del viento”


Sucede,

el gemido fugaz 

ahora fragua la herida.


Languidece la insistencia 

del tiempo profundo, 

la verdad es una esquirla 

que fluye lentamente.


Siempre tuve 

la retícula de mi desdicha 

apretándole las manos,

aún así fuí feliz.


Mi fervor nunca se desgasto 

con esa ráfaga de mentiras 

que saben a muerte y desdicha.


¿Te duelen las estrellas?

tal vez con cada fragmento 

de realidad puedas ver mí ser.


El ombligo del mundo 

no es mi sombra,

las palabras siempre serán 

la salvación de los sueños.


Ese es mi oficio en el silencio 

ser verbo en forma callada,

nada es más inútil que la desmemoria 

siempre tendré ojos para ti.


La piel de un gato 

mi vocación es amarte 

hasta que la vejez sea 

un manojo de sueños.


Te amo con la dicha de la noche 

estrujando la intensidad de un poema 

es mi frontera 

por eso no necesito más abrigo 

que tú amor dulce.


El amoroso sabe decir que te ama 

hasta la orilla del viento 

me he embriagado del cielo imposible 

y el deseo de tu boca.


Mute ©



viernes, 7 de marzo de 2025

Maquinista de fuego

 



Maquinista de fuego

Tu aroma tiene un encanto,

 es la alegría de tu mirada,

 tu sonrisa urgente.


Mía es la impaciencia de la noche,

 lágrimas de un amor

 que ha aprendido a consolar el recuerdo.


Qué trágico es el silencio

 de una sílaba que sabe tu nombre;

 desborda en lo profundo

 de un canto de amor.


Aquí estaré,

 escribiendo poemas

 que nadie consuela.


Quiero correr como el amante invisible

 que danza fúnebre en la primavera,

 recogiendo moras silvestres.


Que todo se olvide,

 que nada suceda,

 oculto en lo fugaz que es la esperanza.


Quiero decírtelo todo

 con la pincelada de una rosa sin alfileres,

 con el amor de testigo

 y el dolor residente.


Maquinista de fuego.


Mute ©




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Un día a la vez

  Esperar hasta el final del camino,  no puedo,  necesito ahora ese último respiro. Quisiera cerrar los ojos y dormir  hasta que la vida sea...

Muchas gracias.

Queridos y apreciados lectores:

Solo tengo más que agradecimiento para cada uno de ustedes que se han tomado unos minutos de su valioso tiempo, para leer mis poemas.

Gracias al Internet, a la gran nube, he podido llegar relativamente a todos los rincones de la tierra, a toda hora y en todo momento solo con una conexión a Internet.

Me llena de satisfacción saber que muchos de ustedes son de países tan lejanos.

Espero poder seguir compartiendo en un futuro, más y más de mis poemas y tenga el honor de ser leído en su corazón.

Gracias eternas.

Su amigo.

Miguel Adame Vázquez.

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