“Cicatrices cubiertas de oro”
Maquinista Mute
Todavía duele.
Cierro los ojos
y las lágrimas aparecen
en los años rotos.
Para mí fue una pérdida
más grande y más fuerte
de lo que podía soportar.
Eso no fue un cuento,
fue una tragedia.
Y aquí estoy yo.
Y aquí estamos todos,
con el tiempo de testigo
y las cicatrices cubiertas de oro.
No hay que llorar…
pero tampoco dejar
que las palabras
dejen de respirar.
La vida sigue
y el sol sale para todos.
Así que el silencio
nunca pudo imponer sus reglas.
Y mis brazos siguen siendo,
como en aquella vez…
Siempre seré tu padre,
todos los días.

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