miércoles, 4 de noviembre de 2015

Yo necesito de ti



Cuando el ocaso llega y se torna en una oscuridad fría y desoladora.
Cuando la noche no pasa inadvertida a tu vida y te roba el gozo y la alegría.

Cuando los ventarrones de la desdicha sacudan tus pensamientos y el corazón te duela por la desventura de tu vida que aveces se acorta y se vuelve injusta y dolorosa por los egos ajenos que te odian.
Cuando te falte el propio aliento y la fuerza que tienes para seguir caminando ya no te sostenga.
Recuerda.
Nunca más estarás solo en este universo inmenso e infinito.
No dejes de luchar y recordar cuanta gente aún te ama, es más la grandeza de tu alma aveces rota que el dolor del ser oscuro que te roba tus alegrías.
No los dejes ganar.

No olvides lo maravilloso que es ver la sonrisa de un niño al ver tu rostro o la caricia sublime de un rallo de sol que apacigua tu frío.

No olvides el ladrar de los perros que amistosamente te abrazan, porque eres para ellos su máxima gloria.

No olvides el ronronear de tu gato que con su canto te protege en un círculo mágico.
No olvides que para muchos tu presencia sublime es su único refugio en tempestades.

Cuando tus ojos sean el reflejo simple  de una tristeza que invade por un momento tu interior y la indiferencia de este mundo agitado de un golpe te sacuda el rostro.
Recuerda que nunca desde tu nacimiento cósmico has estado solo.
Has venido a este mundo a cumplir un maravilloso propósito.

No dejes de luchar  por ningún momento.
No permitas que te roben el gozo de amarte tal y como eres auténtico.

Estira tu mano y alcanza la paz que está en tu interior.
No busques afuera una respuesta.

Sonríe y grita fuerte con todas tus ganas hasta que el pudor se lo lleven el viento.
Qué importan los ojos que te observan venenosos.
Tienes que creer en ti.
Yo creo en tu poder de cambiar tu mundo.
Yo creo en tu amor sin límites y esplendoroso.
Yo creo en tu capacidad de trascender a tu entorno y reconstruir cada día en algo mejor.
Yo creo en el amor que tienes por las cosas buenas.
Yo creo en tu fe y en la paciencia que le imprimes a cada palabra que pronuncia tu boca.
Cuando el ocaso llegue frío y te robe el gozo y la alegría.
Recuerda que no me necesitas.
Yo te necesito a ti.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.

04/11/2015





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