— Maquinista Mute🌙🌿
Mi viaje corre siempre
ruidosamente hacia la eternidad;
llevas flores en la mano
en el terciopelo de las distancias
y los enigmas.
Estrellas errantes caen sonámbulas,
floreciendo en el firmamento,
cansadas del invierno y la soledad
de su amor fósil.
Quiero extraviar mi cansancio
en esa luna de queso,
llena de cráteres,
humedecer mi corazón
con un poco de compasión para mí.
Se están acabando los murmullos del agua;
solo queda la ceniza del fuego
que huele a madero quemado.
Es el sufrimiento del cuerpo que se queda
a robar la poesía de los ríos y el viento.
Me tengo a mí en primavera,
aunque ya no vea la oscuridad
como cuando tenía veinte años.
Soy el sol naciente en la ribera,
la sonrisa del frío y la vieja gallina;
soy lo disperso de las piedras del río,
la belleza sin culpa
y lo efímero
de una época que fue feliz.
Soy la palabra en verso
que no sabe de ceros,
la herida que s
ana en el pecho
en forma de amor.
— Maquinista Mute 🌙🌿

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.