“Hasta la otra orilla del viento”
Que hablen de mí.
Seré la mirada del ocaso
en una luz sin tiempo.
Esa es mi pasión:
el amor en el canto de un gorrión,
un niño jugando con una caja de cartón.
El mundo está necesitado,
pide amor
y no quiere morir.
¿Qué será de mí,
si cada día el sol renace
y el frío me acerca a ti?
Que hablen de mí:
de mi respirar agitado.
Mi verano amanece en un desierto
al que le falta tu azul turquesa.
Nunca he tenido miedo:
el espacio y el tiempo
fueron apenas latidos
de un crisol que murmura
en la sombra de una nube.
Sé que te has llevado la vida,
pero aquí está mi lucha:
ganaré por tus besos.
Soy más que el vacío
y más que el dolor.
Nos quedamos en las grietas
de una noche que persiste,
en las pequeñas torpezas de la vida.
Olvidamos que la historia
late con la piel del amor.
¿Qué será de mi pecho,
de los viejos sentidos
que olvidaron el arrullo
de tus ojos?
Siempre seré un velero libre,
navegando despacio,
con mi propia ráfaga,
hasta la otra orilla del viento.
Padre,
no me enseñaste a echar las amarras.
Sigo hambriento,
no quiero dormir:
tengo hambre de mis ojos,
de la luz de mi pluma,
de los versos que abrazan,
de la noche lúcida en tu recuerdo.
Te veo.
Nos veremos
tan pronto.
Hasta la otra orilla del viento.
Maquinista Mute
