viernes, 25 de abril de 2014

Tu tiempo fue y lo tenías todo.


Ahora solo veo como tus ojos se cierran por el cansancio nocturno y melancólico de una madrugada fría.
Ahora solo sé que escuchas el ayer sin sentir algún destello que vibre por un presente que se agite con el simple hecho de sentir respirar a cada instante.
Ahora solo sé que te fuiste en el momento más inesperado de mi vida.
Cuando la tierra se estremecía con el crujir de cada una de mis poesías infinitas.

Ahora sé que tenías todo de mí y que ahora ya no tienes nada.
Ahora sé que nunca te quisiste dar cuenta de lo capaz que era mi amor por ti en el firmamento.
Ahora sé que solo construiste grandes rascacielos con tus palabras.
Y cada una de ellas nunca quiso soñarme en el infinito glorioso a donde siempre lleve tu nombre.

Ahora sé que tú propio ego te hizo casi diminuto.
Porque nunca dejaste fluir a mí energía libremente y sin ataduras.
Ahora sé que solo tienes el reflejo del tiempo que nunca perdonará a tú ayer.
Ahora sé que ese tiempo inconmensurable que guardaste como un tesoro valioso, simplemente lo dejaste en el olvido.

Tu tiempo fue mi tiempo.
Y lo consumiste lentamente hasta que ya no te quedaron más razones.
Ya no pudiste pretextar el tener que vivir más tiempo conmigo.
Tu tiempo fue y lo tenías todo.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
22/04/2014.


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