sábado, 29 de noviembre de 2014

Érase una lagrima rota.


Erase una lágrima rota.
Un alma que se trasparentaba por una sombra  cansada.

Un filtro pálido de colores tenues que se desdibujan en la desbandada de un destello.
Pero regreso la alegría y la fuerte sonrisa.
La Mirada fija que no se rompe.

La palabra que emite suspiros que respiran esperanza y sosiego.
Regreso la vida en tu juventud y rebeldía.
En tus pasos firmes y testarudos.
Regreso la luz en tus rasgos absolutos y soñadores.
En tu firme decisión que seduce fronteras.
Revivió la tímida expresión que remueve el universo.
En un amor que se desborda.
En tu tristeza que ahora está llena de alegrías.
Lágrima rota y traicionera que se desliza sigilosa por la vereda.
Triste momento frío y oscuro.

Que se derrite en lo que sobra.
Lograras construir esa mañana.
Porque tienes fe en esa fuerza que decide.
En la palabra que convence.
En el carácter que invita al ejemplo.
Formaras tu propio destino.
Mi bella aurora.
Como me veo en tu reflejo que ilusiona.
Linda imagen que a mi mundo evoluciona.
Te amo estampa mía.

Hija añorada, amada y mía.

Poesía Miguel Adame Vázquez.
29/11/2014.








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