miércoles, 26 de noviembre de 2014

Eran seres queridos que partieron inéditos de nuestras vidas.


El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco he dado paso al frío que cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
Porque el tiempo es imperdonable y solo  sigue avanzando indolente y testarudo.

No le importa el ayer cuando el corazón brincaba jubiloso en las praderas.
Tampoco le importan mis ojos que retaban al peligro sin medir sus consecuencias.

Ahora solo observo quito al cúmulo de experiencias que se mueven en el vaivén de la indiferencia.

Sobre un pasado que se escurre como el agua de las manos así he solapado la injerencia en mi vida de un montón de gente necia.

Ahora la  noche esta cerca de mi vida.
La muerte ronda escondida.
Es su aroma a ocre se pasea ofendida.

No es a mí a quien lleva en sus finos carruajes.
No le teme a la ironía de la parodia.
Nunca le incomoda el presente que se acorta con el transcurrir de los obvios sucesos.

El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco a dado paso al frío que solo cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
La caricia fría me mantiene despierto ante una realidad que me marchita.

Se fueron.
Eran seres queridos que partieron inéditos de nuestras vidas.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
26/11/2014.


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