domingo, 10 de enero de 2016

El alma no tiene sustituto.


El alma no tiene sustituto.
En su esencia se evaporan los sueños lusos.
Tú tienes que sembrar para poder cultivar tu propia libertad diariamente.

Libertad para vivir.
Libertad para pensar.
Libertad para ir respirando ese viento que se atrapa en un suspiro.

Libertad para saber que es el tiempo el peor enemigo de las oclusiones súbitas y  funestas.
Libertad para saber que la vida es un solo latido instantáneo un abrir y cerrar de ojos que se extingue en un instante siempre tan diminuto.

Libertad para hablar en el único e irrepetible momento vivido.

Libertad para contemplar la sonrisa otorgada a las otras almas que andan vagabundas solo amando.

Siembra para poder cultivar la libertad.

Esa esencia que se siente tan única al acariciar los límites de un precipicio tan lejano y que a la vez cuando lo caminas en un borde que te atrae como un imán al fondo del baúl de los recuerdos que tanto lastiman.

Libertad para poder ser uno solo e irrepetible sin las máscaras y las actuaciones exactas.

Libertad para liberarse de un montón de decisiones magras.

Sembrar para poder cultivar la libertad es como no dudar de un instante instantáneo y frágil.

Hazlo ahora que puedes hacerlo.
Porque el mañana es una historia que siempre cambia de súbito.
Porque alma no tiene sustituto.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
10/01/2015.







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