miércoles, 17 de febrero de 2016

Aquel que lo tiene todo.



Pobres son aquellas almas vacías que no se llenan con el espléndido sentir del corazón.
Van como hojas de otoño cayendo sin mostrar la más mínima misericordia por lo que sus ojos que podrían ser gloriosos solo atinan ver pasar.
Van rodeados por la vida por muchos, pero en verdad están solos.
Porque llevan en su propia miseria su falta de honestidad.
Van buscando ansiosos señales en el cielo que les muestren un sendero para ellos poder caminar.
Van por la vida que es corta huyendo sin darse cuenta que la verdadera respuesta que afanosamente buscan, está esperando muy sola en su interior.

Van como aturdidos en un mundo que es vacío, agotando sus días estrepitosamente, porque los minutos que les quedan se acortan en el inmediatamente presente sin sesgar.

Ingenuos pensamientos que hacen de su plaza fuerte solo los placeres, y su refugio  su única verdad.

Cuanta razón tiene aquel cedro viejo cuando al pasar de los años es sencillo su andar.
Majestuoso es su esplendor que impone en su altura al recibir el rocio matutino y solo atina al dejarse acariciar.

Pobres son aquellas almas que están vacías y que no vacilan en sojuzgar a aquel que ya no le queda nada y que a la vez lo tiene todo.
Porque está completa su propia espiritualidad.

Poesía 

Miguel Adame Vazquez.
17/02/2016. 



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