sábado, 13 de febrero de 2016

El tiempo transcurrió brevemente.

El tiempo transcurrió brevemente.
Y como aquellos segundos incómodos que que se van diluyendo tu vida colapsó de repente.
Nada te dio el tiempo suficiente para poder distraer a la próxima muerte.
Ese destino es seguro cada que vez que el manantial de la vida deja de borbotear y se aleja de frente.

Fueron breves las memorias.
Y como imágenes robadas y ajenas al dolor profundo se esfumaron al no quedar ni un solo rastro de ellas.

El cuerpo se enfermó por tanto frío que la soledad lleva.
El tiempo calo a los huesos hasta que ya no importaban los caudales de amor vertidos en ellos.
Y solo quedó el dolor de la noche que oscurece ante la gloria que es pasajera.

Solo quedó el orgullo inocuo de una vida que no es plena.

Dejaste que tú brillo se apagara y se fuera la dicha que fue honrosamente ganada.
Fue el último instante que reíste desafiante por ella.

El tiempo trascendió rápidamente.
No debes de temer que se agote el reloj de arena que todos llevamos dentro.
Porque contarán las innumerables ocasiones que lograste amarte.
Contarán en el cielo que te observa callado.
Porque solo venimos a este mundo a poder amarnos.

No dejes que el tiempo transcurra sin historia.
Solo morirá el cuerpo, solo morirá la mente.
Tienes que lograr dejar algún recuerdo en aquellos que te quieren.


Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
13/02/2016.

No dejes.

http://poesiasmigueladame.blogspot.com/2016/02/no-dejes.html


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