sábado, 18 de junio de 2016

El tiempo, aliado o enemigo.


Y amaneció.
Y todo seguía igual.
Solo un poco más aventurado es el tiempo que nunca detendrá su paso.
Pareciera que a nadie le importa lo fuerte que es el dolor de la angustia que siento por aquellos que amo.
Y amanecí.
Sigo sintiendo el calor que irradian los rayos de un sol imponente.
El acariciar de un viento que me susurra en los labios lo bien que me asienta el sonreír.

Ya han pasado varios ayeres desde la última vez que La Paz reinó en tus momentos.
Y el dolor y la angustia han sido tus compañeros en muchas horas de velo.

No podemos detener lo que no está bajo nuestro control y en nuestras manos.

Aveces lo inevitable te estalla de súbito como un volcán en erupción destruyendo todo a su paso.

Lo que sí podemos hacer es regalarnos cada segundo la oportunidad de amarnos.
Amar a los nuestros.
A todos y a cada uno de ellos.
Y demostrar con hechos lo profundo del mar de nuestros sentimientos.
Eso sí depende absolutamente de cada uno de nosotros.
Porque fuimos creados con una inagotable capacidad de realizar buenas cosas.
No malgastemos los días tratando de explicarnos porque los otros no aman.
No lo harán.
No encuentran la dicha en la felicidad.
Tú sí la encontraste.
Consideraré dichoso, único e irrepetible.
Y vive, goza con pasión y esperanza.
Entrégate en cada momento que te de la razón los cielos.
Porque usamos el rocío matinal para estar ciegos.
Luchando guerras perdidas.
Guerras perdidas por un fuego que extingue a cualquiera.

No podemos detener lo que no está bajo nuestro control y en nuestras manos.

 Lo que sí podemos hacer es regalar cada segundo la oportunidad de amar a los nuestros.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
18/06/2016.

Con mucho cariño G.C





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