sábado, 25 de junio de 2016

He de vivir el infinito que me queda.





He de vivir el infinito que me queda.

Lo tengo que hacer con la mayor victoria de un  amor verdadero.
Hoy construiré un fuerte legado.
Una memoria indeleble que no se rompe con la misma mentira.
Ha de llover con la fuerza del agua que corre incondicional y libre.

He de partirme en muchas partes iguales.
Para repartir mis propios anhelos convertidos en consejos de piedra que no se rompen.

Historias que no se cuentan porque se vuelven entre risas testarudas por la gente que me ama.
He de contemplar jubiloso la rabia ajena de aquel que se revuelca en sus propias mentiras llenas de un protagonismo que a nadie ayuda y solo mata la esperanza del verdadero cambio.

He de gozar lo que mis ojos contemplan.
Tu felicidad y alegría sensata.
Tú sanar que reverdece solo con el gratis remedio que es el amor.
He de vivir el infinito que me queda.

Hemos de vivir el maravilloso tiempo que nos queda para seguir trabajando en lo que nos convierte en seres felices y queridos a pesar de los pesares de un mundo que solo  ama a la propia oscuridad.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
26/06/2016.






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