viernes, 14 de septiembre de 2018

El momento de los lamentos




Lamento olvidar
son los años, no soy cobarde,
lamento perder esa tarde preciosa
esa luna que ilumina coqueta los matorrales.

Solo veo a una liebre correr por la pradera
despavorida
entre el frío y el miedo
entre la metáfora y el laberinto sin puntos ciegos.

Lamento respirar lento
entre el infinito y la falta de estrellas
entre las miles de composiciones posibles
en las que puedo soñar sin estar despierto.

Mito
solo es un mito
es el reflejo y la inclinación
por querer quedarme quieto y no lograrlo
¿Quien se puede quedar quieto con tanta agitación?

Lamento olvidar el silencio,
de pronto descubrí
que no me gusta quedarme quieto
tampoco me gusta estar sin una ventana abierta.

Me hace recordar esos días de un principio
en donde vivía en una incubadora,
esas que no paran de partir luz y un sonido sordo,
sin ninguna estrella o ventisca que acaricie el rostro.  

Lamento lamentarlo todo o casi todo,
¿Será el ocaso o solo un pasado terco e impreciso?
tal vez sea que he amado y he sido tan feliz  
que me hizo falta un poco de tristeza para no preguntar.

Miguel Adame V.
14/09/2018.







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