El sol sigue estando ahí, fervoroso e inmóvil.
Cual lumbrera que extingue el más audaz frío.
La luz no se ido de tu vida.
Es fugaz la memoria que te conmueve en la sospecha.
Los segundos pasan y caminan despavoridos como si no les quedara nada.
Y tu sonrisa sigue estando ahí.
Regalándome un pedazo de alegría insospechada.
Seguirás caminando a mi lado.
Sin la más mínima presencia del olvido.
Tus manos siguen tocando ese piano que no disimula las miles de melodías que pregona.
Y seguirás estando ahí.
Para mí.
Como lo has estado en los últimos años.
Poesía
Miguel Adame Vázquez.
31/12/2014.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.