viernes, 16 de septiembre de 2016

Porque mientras exista la vida, existirá la esperanza.






Duele el futuro que es incierto.

Duele la indiferencia de aquel que lo tiene todo.

Es muy triste respirar la resignación de una alma a la cual no se le tiene ninguna misericordia.

Duelen las circunstancias más adversas.
El frío de aquel que te envidia y que envenena todo.
Qué solo quiere apagar la luz que te ilumina.

Duele el vacío insensato del que no te ama.
De aquel que debería comprender y arropar tu dolor, pero que te deja en las más oscuras tinieblas en las cuales el abandono gana.

El presente puede ser un vacío que te agobia al quitarte el aire de una hermosa mañana.

Duele el duelo que es un trago muy amargo.
Es como un momento que derrumba los sueños.
Duele perder la batalla y ver en los suelos tus propios anhelos.
Porque la oscuridad puede ser una inmensa carga.

Nunca podrán robar la sonrisa de mí alma.
Ni el amor que reina en mí esperanza.
Podré estar en lo más profundo de un oscuro abismo.
Pero nunca perderé la fuerza suprema que alimenta mi alma.

Nunca renunciare.

Porque mientras exista la vida, existirá la esperanza.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
16/09/2016.





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