Cuando termine el año
se quedará el hambre en el estómago de muchos,
se quedará la ilusión de querer vivir
sin las dudas que cercenan lo sagrado.
Se irán las verdades que evaporan lo cierto
se quedarán las mentiras
las falsas felicitaciones y abrazos,
se queda la duda que odia todo lo que es amado.
El tiempo es un abuelo
que le gusta beber del vino más añejo,
es dueño de el sol
sonámbulo nocturno en la noche más fría del tiempo.
Se quedarán las deudas de tus palabras
la miseria que lleva cuenta del daño,
esa que olvida lo que no ha entregado
pero no olvida tanto que las he amado.
Cuando termine el año
harán falta los abrazos
esos que se fueron por el vacío
de tener que todo sea olvidado.
Empezarán días y horas nuevas
disoluta será la vida si no lo comprendes
nada cambiará si tú no cambias,
yo cambié por ti en una primavera amada.
El mute.
31/12/2018.








