ella llegó y me dijo;
¿porque siempre sonríes?
¿acaso eres idiota?
Y la sonrisa luminosa
brillo por las calles
como luciérnaga en el horizonte
y simplemente amó.
El silencio quebranta
a la soledad
se le acaba las ganas de llorar,
así que sonríe nada más.
Tal vez me cansé de llorar
a todo pulmón, o nunca lloré
solo recuerdo que estaba
en una caja de vidrio
con muchas lámparas y luz.
Después fue una caja de zapatos
sin enfermeras
con un gotero de leche
con quien aprendí a sonreír.
El viento roza la pausa
de una tarde que llueve
chubasco que dura
lo que tiene que durar,
sin preguntas y muchas miradas
que ahora sonríen.
Aprendí a buscar
otros rostros que sonrieron
que esquivaban las esquirlas
de una metralla que derrama muerte
que estrangula a los cautivos
de una sonrisa agónica.
Aprendí que lo imponderable tiene sonrisa
que el insomnio se acaba
cuando no tienes prisa de amanecer
y la memoria ríe en cada instante.
Juntando frases despobladas
palabras áridas y pegajosas
con el rostro tirante,
con la exaltación de un secreto
que se empeña en no reír.
Ahora sonrió
aunque sea un idiota
iluminando los instantes perdidos
sosteniendo poemas de amor
para que me preguntes porqué sonrío.
Él Mute
13/08/2019.

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