miércoles, 29 de abril de 2015

Pero no lo haces.




Podrías ahogarte en un mar de penurias marchitas.

Consumir cada instante vivido en la amargura del profanador perfecto.
Podrías llorar de amargura por el odio que crece.
Pero no lo haces.
Porque tu corazón es una montaña gigante que ha crecido por el amor genuino de los que se aman.
Y bendices el momento en el que decidiste alejarte de un montón de patraña ajenas.
Y te concentras a construir tu propio nido.
En lo más alto de las montañas, cerca del cielo.
Donde se escuchan los ruegos de un alma abatida.
Sigo un duelo por los que carcomen los sentidos.
Pero es la paz la que gobierna tu entorno inmediato.
Un corazón que crece gigante todas las mañanas, es el fruto del calor que otorga el sol de tus manos.
Esta es una historia que no se acaba al escudriñar tus entrañas.
Porque es aún el amor lo que te mantiene cuerdo en un mundo de egos hambrientos de gloria.
Firmes son tus cimientos que crujen por el temblor que levanta la nube de polvo que nubla los ojos de los menos despiertos.
Podrías ahogarte en un mar de perjuras  marchitas.
Pero no lo haces.
Porque el amor es primero.



Poesía
Miguel Adame Vazquez.
29/04/2015.






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