sábado, 20 de junio de 2015

Me veo en el holocausto de tus sueños.



Me veo en el holocausto de tus sueños.

Ahí el agua está tan quieta, como si el estanque de tu alma se mantuviera lleno hasta el propio desborde.
Me veo en el holocausto de tus sueños.
Ahí el viento sopla tan fuerte que agita los trigos de tu propia esperanza.
Esperanza que fue arrancada como las flores que esta mañana murieron y que ahora adornan con su vida tu lejana ventana.
Me veo en el holocausto de tus sueños.
Ahí tus ojos son como pétalos de rosas que contemplan el horizonte melancólicos, como queriendo correr de nuevo y bailar con la lluvia matinal que da de beber a los pastizales.

Me veo en el holocausto de tus sueños.
Y no alcanzo a calentar los minutos que paso desolado por tu ausencia, aún con las velas que me diste para iluminar mis propios pasos.
Me veo en el holocausto de tus sueños.
Ahí mis pensamientos trastocan vagabundos.
Cómo perdiendo el equilibrio de sus fuerzas poco arraigadas a las razones que les dieron aliento.

Me veo en el holocausto de tus sueños.
Todo es destrucción y melancolía.

Pero en ese desorden ansioso de tus pensamientos veo una esperanza.
Una pequeña esperanza que si atizas con empeño, prenderá de nuevo el fuego de tu larga vida.
Sopla fuerte y vigorosamente.
Qué yo te ayudaré a soportar el propio peso de la cargas que te inquietan.
Fuerzas qué te someten a un tormento eterno que no se acaba.

Marchita de una vez esas ideas que te atan y que no te dejan disfrutar de la fuerza de tu propia resurrección.
Me veo en el holocausto de tus sueños.

Poesía.

Miguel Adame Vazquez.
20/06/2015.









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