jueves, 4 de junio de 2015

Todo lo entregue, nada me retuve.





Todo lo entregue, nada me retuve.
Trabaje mis sueños hasta el mismísimo cansancio.
Camine hasta que las vendas en mis ojos se pudrieron.
Y no fue el hartazgo sin ilusión el que marchito de súbito mis esfuerzos.

Nunca fue que mi cuerpo estuviera fundido por un cúmulo de noches en desvelo.
O que mi ser no encontrara refugio en el claustro de tu sombra que pacifica mis ruegos.
Tampoco fue la falta de amor o rebeldía.
O que un orgullo pecador y enfermizo tramara perverso para descarrilar mi vida en su dolor en un solo momento.

Mi palabra fue y mi honor con elegancia honró hasta lo último la sinceridad de lo que tengo.
Mi terquedad por ayudar a otros nunca ignoro el vacío que queda por la ausencia de un espíritu roto.
Mi confianza nunca alucino en declararse habitante de ideas que se construyen con la fe de un corazón que solo ama.
Nunca renuncié a latir trepidante por los sueños hasta el mismísimo cansancio.

Todo lo entregue, nada me retuve.


Poesía 
Miguel Adame Vazquez.
04/06/2015.

2 comentarios:

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.