viernes, 8 de junio de 2018

Un nacimiento feliz



No ha llovido aún
la resequedad se palma en la memoria
las hojas desfallecen
cayéndose al duelo de la soledad.

Tan solo una gota
un respiro sin pausa
una esperanza de luz que destella
en el desierto de la odisea de la maldad.

¿Me darás lo que no tienes?
quiero quietud
la última palabra en el tiempo
amor resplandeciente como un milagro perdido.

Llovió
huele a tierra que se escurre inquieta
alegre con fiesta
salpicando una sed de amargura
como el último funeral del desveló más frío.

Yo
he sobrevivido a millones de días vacíos
perdono todo, menos a la muerte
¿como soltar a la vida?,es como en mis brazos tenerte.

Bella y vacía
triste nostalgia que se repite como si fuera una rima,
las estrellas nos miran muy quietas
el verso escurre escandaloso por las viejas escaleras.

Nació un riachuelo que se creía perdido
trastabilla inseguro buscando su ego
llegará al río y se hará poderoso,
fuerza descomunal que intimida al ocaso.

El río llegará a el mar
nunca he podido contar el arena blanca
que yace bajo sus eternos cauces,
la nube es huraña en su llanto sentido.

Nacerá la esperanza
descansará sobre el regazo de una fiera inmensa
se impondrá en la mirada fija de su poder,
quítame la venda de los ojos que quiero volver a ver.

Miguel Adame V.
08/06/2018.







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