sábado, 30 de junio de 2018

Un nuevo amanecer



Explote con esperanza
con la cuenca de los ojos desorbitados,
soñando con la luz resplandeciente
moviéndome de buena gana tras de ti.

Fueron como mis primeros pasos
retrocediendo sin manías y paredes
sin la soledad de un día sin preámbulo
sin los secretos que reclaman un futuro.

Sin el lenguaje que ignoro
por su falta de elocuencia  
de un epílogo que revela el silencio
de toda una vida sin libertades.

Siempre he vivido en mi guarida
archivando remordimientos
sin la esencia de tener que quedar
un poco perplejo por tanta injusticia hostil
que no se ignora.

Nunca han muerto los besos por la pena
de tener que luchar por una mañana nueva
sin el llanto que moja a unos párpados
por querer recuperar el estupor de vivir menos triste.

En el cielo se amontonan las nubes sigilosas
cargadas de lluvia estruendosa
amenazando a un peligro
que nunca se conforma con un coraje ajeno.

Las últimas miradas débiles
fueron rasgos de un rencor escindido
como un puente que va callando
débil en sus orillas por un río que crece ante la lluvia.

Gritará de júbilo la sonrisa apagada
no importará ese pasado lleno de arrugas
ingresará con el amor un perdón sin olvido
entre dos vacíos sin huellas.

La eternidad es compleja
por donde regresa la nostalgia,
no importa si aprendí a ser libre y correr del riachuelo
cada vez que la nube negra llora en el cerro.

El mute
30/06/2018.

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