miércoles, 10 de octubre de 2018

Sé mi cómplice




Dicen que no dejo de hablar
que solo me interesa ser escuchado,
tengo que aceptar que es verdad
no puedo guardar silencio.

Mi silencio se murió con el amanecer,
de mi boca salió fuego
una tras otra surgió la palabra,
a cántaros brotó a cada gota.

Nunca más dije no
hablé y hablé hasta desgastar a mis ojos
en un cuaderno sin fin
ganándole a mi mano al escribir.

Pasan tantas cosas,
sueñas tantas cosas,
piensas tantas cosas
qué he ofendido por no callar más.

Aprendí que de los errores
se construye de nuevo un camino,
esta vez el sendero será luminoso
lleno de flores y versos queridos.

Paz interior que quiero para vivir,
aún no me alcanza el silencio para cerrar la boca,
tal vez solo veas a un imbécil incoherente
pero es mejor huir de la soberbia que embriaga y seguir.

El mundo es una selva de demonios y muerte
con sinuosas serpientes mal querientes,
el mundo es una bola de fuego humeante
aún así aprendo a vivir sin las sombras del que solo acusa.

Es grandiosa la luz,
dulce es la memoria que habla,
si tan solo supieras que el amor lo cura todo
con amor no hay cáncer comiendo para morir.

Dicen que no escucho y que no aprendo
que es inútil intentar enseñarme
que me falta memoria para recordarlo todo,
escondamos la espada con un beso de amor.

El mute

11/10/2018.


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