domingo, 17 de agosto de 2014

Me perdono.


Me perdono por tratar de perder mis propios sueños en la maraña de la franca confusión.
Me perdono por no sentirme amado y estar perdido en el recuerdo de lo que se llevó el seol.

Me perdono por sumergir mis gritos bajo un manto profundo.
Y nuevamente no poder salir del mar oscuro que solo finge lo que soy.

Me perdono por las sonrisas secretas que se saben extintas en el amargo sabor de una rosa marchita por falta de amor.

Me perdono por todos aquellos deseos trillados de justicia que no llegan en una larga vida que transcurre solo soñando.

Me perdono por la caricia tan lejana.
Por la tenue luz de todos mis pensamientos que transitan hacia mi corazón.

Me perdono por no vivir en tu universo.
Y llegar siempre tarde a tus sencillos deseos.

Me perdono por creer que nuestros mundos son tan distantes en nuestra propia convivencia de hoy.

Me perdono por lo que no llegue a construir en tu pasado y por lo que no trasformó para mí hoy.

Me perdono por no poder cerrar los ojos cuando te estoy escribiendo.
Y solo deseo estar soñando despierto cada vez que no lo estoy.


Poesía 
Miguel Adame Vazquez.


16/08/2014.

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