martes, 23 de agosto de 2016

No me detendrán.






No me detendrán.
Porque el agua sigue fluyendo en mi vida como aquel mar agigantado por los vientos huracanados y constantes.

No me detendrán.
Porque la vida sigue diluyendo su esencia en un torrente de ilusiones interminables.
Ilusiones que no se amedrentan por el colapso del destello que llega de súbito como un recuerdo.

No me detendrán.
Porque es más fuerte la constancia que se vuelve necia y protectora.
Que no se ciega por el odio constante de una muchedumbre que en su vorágine se arremolina por la sangre del que es más débil.

No me detendrán.
Porque mi alma sigue amando todo lo que resulta ser bueno ante sus pasos.
Y mi corazón sigue creyendo en el sonido que produce un te quiero, a veces silencioso y mudo ante el infinito universo.

No me detendrán.
Porque mis ojos se deleitan en todas las opciones que tienen para mirar lo que es bello.

Nadie podrá negarme el derecho a decidir a ser feliz.
Porque todavía no es mi tiempo.

Mis días seguirán eternos y raudales.
Como las hojas del ahuehuete que crecen a las orillas del río que cursa irreverente.

No me detendrán.
Porque es mi tiempo.
Tiempo para amarme libremente.
Ante el cambio constante del eterno universo.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
24/08/2016.

















1 comentario:

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.