sábado, 13 de agosto de 2016

No podemos volver atrás.




Volver atrás.
¿Y así olvidar todo el sufrimiento que ha significado el no parar?
!No!
No podemos volver atrás.
Porque el seguir soñando siempre nos dará el gozo de saber que lo vamos a lograr.

Tenemos que seguir con el recuerdo intacto de la esperanza que no se borra por aquello que hemos dejado atrás.

Porque, aunque nuestra pérdida todavía es demasiado grande.
Y es como una roca que en su sombra solo hay desolación, no podemos darnos el lujo de fallar.

¿Porque no desistir?
Porque el tiempo es majestuoso. 
Imborrable es su mismísimo esplendor.

El tiempo es un volcán que desaparece cuando  avanza escupiendo el fuego de la reconciliación.
De una reconciliación interna que solo depende de nosotros aceptar.
Y así, al cerrar el círculo de la vida no terminaremos en un camino convertido en un mar de cenizas.

El tiempo no se detendrá y volteará a ver el rostro lleno de una lástima que no es más que sutil.
Nunca lo ha hecho.
Y nunca lo hará.

Nosotros somos los que perpetuamos el amor.
Nosotros somos los que seguimos reteniendo  aquello que no queremos dejar ir del todo.

Y entonces, pareciera que ese instante se detiene de súbito.
Como un respiro que se muere sereno.
Pero es sólo el espejismo de la ilusión.

Sé que el dolor que aún sientes es fuerte.
Insoportable e ignorante es su desdicha que nos ata hacia atrás.

Hacia un mundo en torbellino de emociones intensas y que no sienten el mínimo rencor por lo que fue.

No podemos volver atrás.
Tenemos que seguir.

Yo seguiré, tal vez mirando con melancolía lejana lo que quedó atrás.
Lo que perdí, lo fue y ya no será.
Pero siempre con la esperanza de un mañana mejor.
No me anclaré al fondo del mar.
Viviendo de zozobras.
No lo haré.
Mis recuerdos son aquellos días lejanos que son la base de la fuerza que tengo hoy. 


Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
13/08/2016.


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