martes, 30 de agosto de 2016

Tu tierra es un recuerdo clandestino.




Tu tierra es clandestina como el dolor de un alma en el auto destierro. 
Ya tú ausencia tiene un olor a lejanía que añora los recuerdos profundos.

Aún tienes miedo de que algún día ya no puedas recordar el sonido del río que te llama.
Y en la memoria solo te quede la imagen de un ayer donde la caricia de la tierra a tus pies descalzos te alegraba.

Tu temor es que tú vida se consuma más rápido que la sonrisa sincera por un país que extrañas.
Y el espejo sea un fiel testigo del reflejo de un cabello negro en el cual se asoman ya muchas canas.
Tal vez estas sean las huellas de muchas batallas libradas, porque en tus ojos se alcanza a distinguir la tristeza por no estar con la gente que amas.

Tu café huele a un pasado que te hace nostalgia.
Nada será más grande que tus anhelos de infante.

Cuánto te hace falta el ayer donde tu alma de niño saltaba por aquellos campos asoleados, donde solo te bastaba respirar el aire profundo  de una fresca mañana.

Hoy no necesitas mucha ayuda para que tú nostalgia invada la imaginación y regreses a tus primeros recuerdos.
Recuerdos que avivan tu vida para recobrar la esperanza.

Cobra ánimo, algún día volverás a correr por aquellos senderos que solo tus pasos caminaban, caminos secretos que te devolverán la calma.

Tú tierra ya no será un recuerdo clandestino en él cosmos de un olvido.
Volverás a casa, a la tierra que te vio crecer, bajo la sombra de muchas primaveras pasadas.


Poesía.

Miguel Adame Vázquez.
30/08/2016.

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