domingo, 28 de mayo de 2017

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.



Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Cada lágrima vertida en mi cariño sin consuelo. 

Te abracé para protegerte cada vez que el dolor fue una lápida muy pesada para el cuerpo.
Lo hice como lo hace el pequeño gorrión que protege a sus polluelos ante la tormenta oscura de la ira que todo lo aniquila sin remedio.

Yo también sé de muchos corazones rotos a los cuales  nunca les mostraron humildad para amarse.
En donde solo la soberbia fue su escudo para no morir en la deriva de un mar agrietado por la desdicha.

Yo también amé hasta que mi corazón fue arrancado.
Derramé cada cariño hasta que en mis delirios se detuvo de golpe el martirio.

Descubrí que la angustia se deja de sentir cuando el amor es la única ventana abierta para poder escapar del refugio de las mentiras.
Descubrí que mi verdadero valor vive de ti con cada caricia.

Hoy ya no quiero volver atrás a un pasado enfermo y roto.
Prefiero respirar el aroma a tierra mojada después de la llovizna.

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Solo supe abrazar tu cuerpo y protegerte.
Yo también sé de corazones rotos que nunca se les tuvo la más mínima piedad.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
28/05/2017.






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.