en esa historia jamás contada
había un osito italiano
que flotaba en el cosmos.
Casi indetectable
entre tantas estrellas con nombre,
no existía.
Pero existió para una familia
que habitaba en un bosque
casi tan común
que el osito pensó que no era normal.
Aprendió a amar,
no un amor que luce inerte
como espantapájaros
cuidando los despojos de toda una vida.
Un amor real
un cariño sin precio y duradero,
aprendió a perdonarse
a valorar lo que sus ojos veían en un espejo.
El osito creció
y aunque a veces
vive entre espinas y cardos,
aprendió a coser sus heridas.
Un osito está hecho
para amar a otros
y dejarse amar
sin pedir nada a cambio.
En la batalla final,
en esa historia jamás contada
había un osito italiano
que flotaba en el cosmos.
No es una estrella fugaz en el firmamento,
brilla fulminante
porque aprendió a amar
en esa historia jamás contada.
Él Mute
10/03/2019.
Con cariño para Jack.

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