La luna estalla con mi sombra.
Su brillo palidece en mi memoria.
Sin arrepentimientos voy deambulando por la vida.
Construyendo Fronteras, Derrumbando Barreras.
Ya no importa que un destello de dolor torture mis recuerdos.
Ya es historia la desdicha pasajera.
El tiempo construye veredas que se borran con la lluvia de tu recuerdo.
Es fugaz el brillo de tus ojos.
Dormiré con los destellos de tu propia historia.
Nuevamente la luna se enfría con la madrugada triste y rota.
Pero el amor está ahí.
Nunca se extingue la llama que alimenta el alma, solo reposa en la rotonda de nuestras memorias.
Poesía
Miguel Adame Vazquez.
30/10/2014.






