viernes, 25 de agosto de 2017

El día que no recuerde a mi padre



Arden los ojos por unas lágrimas que se niegan 
a salir a la intemperie seca y llena de dolor.

El día que no recuerde a mi padre,
ese día habré borrado de la memoria 
el único rastro de lo que verdaderamente soy.

Su rostro vive en mis recuerdos más lúcidos,
en mis palabras mecías y taciturnas, 
en las ideas confusas pero llenas de amor y ternura.

El día que ya no pueda despertar de los letargos
de la melancolía, 
ese día habrá empezado la cuenta regresiva 
de los días oscuros que se derrumban 
por la tristeza de mucha lluvia a falta de sol.

He perdido la cuenta desde aquel último día 
que estreche tu mano delgada,
no te pude sostener la mirada 
había mucha tristeza en mis ojos que no saben mentir.

Ese día se murió la última nostalgia 
que se acurruca en los rincones 
del tiempo no pude llorar, 
era tanto el dolor que me aturdía 
el silencio de mis lamentos,
y solo atine a seguir viviendo 
como si verdaderamente no pasara nada.

Así lo hubieras querido siempre, 
padre amado te gustaba recorrer las calles 
antes de tener que volver al mismo lado otra vez.

Yo también como tú quiero mandar a construir 
mi sepulcro y con letras pequeñas escribir 
mi propio nombre.

El día que no recuerde a mi padre, 
ese día habré borrado de la memoria 
el único rastro de lo que verdaderamente soy.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez. 
25/08/2017.




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