domingo, 6 de agosto de 2017

Mar adentro.



Mar adentro.
Marea que arrastra a mi dolor 
con cada intento que no recuerda
cuándo fue la última vez que tuvo la valentía
de no ahogarse en sus lamentos.

Mar adentro.
Agua salada de la desdicha 
que con un solo sorbo de agua dulce 
se convierte en la verdad que es absoluta.

Mar adentro.
Solo el mar azul como el zafiro 
logra apaciguar la furia de la luna y su marea.

Mar adentro.
Que en su venganza no se conforma 
con el canto de la noche en su constante oleaje 
que arriba adormeciendo lentamente 
a cada palabra que se niega a naufragar 
en la inmensa calamidad de las mentiras.

Mar adentro.
Nunca lo hundirá la vergüenza de esos ojos 
que no saben disimular la tristeza 
de un puerto alejado del amor y las caricias.

Mar adentro.
Del otro lado del mar te estaré esperando
con los brazos abiertos implorando al tiempo 
que detenga su partida.

Mar adentro.
Que despierta la ansiedad 
por la ausencia de tus besos humedos 
por la brisa de tu tierna sonrisa.

Mar adentro.
Nunca dejaré de mirar hacia 
lo lejos que observa la mirada,
ahí estaré una vez más esperando que el sol
se asome por el horizonte azul de la mañana.

Poesía 
Miguel Adame Vázquez.
07/08/2017.







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