domingo, 1 de octubre de 2017

Después de la noche.



La llovizna de esta noche
nos cae como un sobresalto,
no es más que un instante cansado
por tanto viento rebelde que quiere
alejar de un soplido al infortunio
ese que entristece ante el inmune espacio
de tiempo que nunca aprende a olvidar.

Ahí el corazón del poeta nunca estará vacío
siempre pesarán las penas
que como un balde de agua fría
nunca se llenan de esas anecdotas
que deambulan cayendo aflorando las penas.

Mis sueños nunca han sospechado
ser sueños de otros,
han existido ignorando
el poder de ser descubiertos
por esas fantasías que suspiran
entre un domingo agónico y un lunes
que en sus nervios apenas se asoma.

Mañana será muy temprano
para estirar a la noche
que en su oscura mentira
se esconde entre las tinieblas subversivas
que siempre les ha gustado pensar diferente
aunque el ruido de la vida
les reclame la calma añorada.

Muchas veces he pensado amontonar
a todas las palabras que hablo
y prenderles fuego en una pira
que arda entre las cenizas que tiznan las lágrimas,
esas que juegan a un desahogo eterno del habla.

De veras que somos tranquilos,
aunque nos envenenan el aire
y conviertan los jardines en panteones,
seguiremos diligentes
nunca pregonando las heridas
que se han ulcerado por el aire quemado
que hiede por tantas sombras tristes
que lloran ante tanta congoja.

Hoy he vuelto de noche
ante la muerte que tanto resiste,
nunca más me verás llorando
por el mal tiempo que solo maldigo.

Me amanecerá calladamente el alba
hasta que el corazón se precipite
a quererme de nuevo en un salvaje instante
de tanta llovizna.

Ya dejó de caer la noche,
tu voz melancólica se detiene de un sobresalto
son tus penas que lloran
por tener que volver a vivir de nuevo.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
01/10/2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se vale la critica que propone.
El comentario que nutre. muchas gracias.

En mil pedazos de un olvido

Lo han destrozado la luna bajo la sombra es testigo se esconde en la penumbra enmudecido por el ruido de la lluvia bajo su som...