sábado, 7 de octubre de 2017

Más que un instante



Mi memoria es un recuerdo frágil
que a veces se acongoja con la zozobra
de no saber cómo respirar bajo la calma
de un humedal de historias llenas de nostalgia.

Mi paz ahora ya no lleva la cuenta del tiempo,
ese que en su tristeza siempre trata de no llorar
sabiendo que podrá aguantar la ausencia
de la luz con su aurora.

Hoy soy más que solo un instante
que sobrevive con un vaso de agua estancada
floreciendo fuerte con la única esperanza
esa que se alimenta prácticamente ya de nada.

Siempre me ha gustado amar y ser amado,
no hay nada más sencillo y hermoso para mi
que poder alimentar mi boca con el sabor dulce
de la vida cuando se sabe uno necesitado.

Muchas veces tuve que olvidarlo todo
y salir huyendo de las sombras,
esas que te roban las caricias
con un instante olvidado.

Dicen que el poeta cree que lo sabe todo
que puede escribir libremente
lo que nosotros los otros simplemente callamos
¿Cómo sabes tú poeta lo que a mí me está pasando?

Es mucha soberbia el sentirse iluminado
el poeta investiga en esa noche que se refugia
en la tibia esperanza de poder digerir
a la propia vida que se agazapa escondida.

El poeta respira despacio la esperanza
amando poder estar despierto y observar en las horas con los ojos bien abiertos, esperando a la muerte que llegue para poder mirarla sólo un poco más
antes que a los demás les llegue.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
08/10/2017.






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