martes, 31 de octubre de 2017

Nos encontraremos de nuevo



Cuando la memoria falla
crece un inmenso deseo por pronunciar
aquellas palabras modestas
esas que el acto cotidiano vivió como herencia
de este tiempo que nos llega envolviendo con la sombra de un presente que siempre sueña con nunca pasar.

Cuando la naturaleza nos llama
no existe espacio en donde la historia no nos juzgue
para eso se tendría que ceñir a la muerte
y esa es una voz intocable que ni los sentimientos
más intensos pueden disolver sin un dolor
que en el intento no nos mate de tajo.

Cuando observo al margen los hechos
tratando de dar explicaciones a todos
aunque nadie en su odisea me las pida
en ese momento siento la culpa
de un corazón que se ha dado cuenta
que ante el abismo la vida misma se fuga.

Tengo miedo que la vida no me alcance
para contar lo que siento
así que le robó al sueño su tiempo
y a los días, a esos ya no los nombro
solo los observo con la esperanza que el reloj silencioso
que todo nos cuenta quiera mirarme de lejos.

Con los años los caprichos anidan y se rompen
aunque regreses con la esperanza de verlos
estos serán como los últimos días el alba
ya no podrás distinguir a la noche que fue tu guarida
los días habrán enfermado, dejándote de rehén
a algunas horas y esas ya no volverán nunca de nuevo.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
01/11/2017.



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