lunes, 5 de febrero de 2018

El deseo de un porvenir.




Quietud inmensa
que reposa en la noche
preguntas sin respuesta  
que viven buscando pasados sin futuro
sin medias mitades que sonríen a solas.

Sin murmullos suaves para oírse
sin madrugadas frescas
para meditar en el silencio tímido
de las mil y un razones para seguir contentos
sin sentirse extraños al saberse vagamente vivos.

Nos hablábamos a gritos
con la esperanza de despertar algún día del letargo
de no sentirnos ya cercanos
ignorando a la palabra que fluye a torrentes
como el llanto de un pequeño niño lejos de su madre.

Es enorme el sosiego que me dejas
deseo intenso de querer ser más
que un gorrión callejero que se escapa de la jaula
de una palabra vacía
sin amor y sentimiento.  

La noche otra vez será inmensa
sus laberintos dibujarán una poesía
que nacerá un poco desnuda
deseando tallar una historia alegre
que muchas veces termina en un motín de ideas de medianoche.

A veces el vacío no es invisible
tampoco es solitario el bullicio de otros,
se contagian las risas
aunque sean carcajadas rotas
ahí se acaba el tiempo y comienza el deseo de un porvenir.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
El mute.

05/02/2018




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