No estás solo.
Duele mucho.
Me duele el vientre,
las escasas ganas
de abrir el cielo.
La vida se oculta
en la sombra de la muerte.
Luchar para respirar,
respirar para luchar,
luchar y no morir,
vivir para no parar.
Sigamos adelante
por el camino de la muerte.
No trazaremos senderos,
tampoco perderemos tiempo
en peleas inútiles.
Es mejor mirar el cielo,
escuchar a los gorriones
y comer chapulines.
El universo es tuyo,
la vida te pertenece.
Tu trinchera tiene sangre,
mis piernas están hinchadas
de tanto caminar.
Así que respira,
tus palabras
todavía saben a amor.
Y tú siempre has amado.
Cada centímetro de ti
sabe a amor.
El amor es del universo,
es de Jehová.
Yo le pertenezco
y me gusta pertenecer.
Permanezcamos unidos,
caminando sobre la arena,
y corramos al agua,
que juguetona nos persigue.
La arena caliente
me recuerda que estoy vivo,
tan vivo que no quiero
oler a pies quemados.
El horizonte es mío.
Ahí soy feliz,
en la multitud de todos
y en la soledad de mi propio silencio.
A veces el silencio
no es soledad.
Es poder vivir.🌿

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