martes, 27 de octubre de 2026

Hablemos de la muerte




Hablemos de la muerte


Cómo olvidar vivir

si la piel es un segundo

alejado de ti.


Olvidar la muerte chiquita,

un amor que ya no florece.


Son muchos años sin ver el mar.

Lágrimas de océano.


Respira,

que no quiero verme morir.


Eso duele.


La nostalgia agonizante

le cuenta al cielo

que aún puedo querer.


Es el amor de un campesino

que no lleva la cuenta

de los segundos del tiempo.


Eso soy ahora:

un montón de intentos de vivir

y unos versos

que vencen el silencio.


Y venceré,

aunque sea ceniza,

solo palabras al viento.


Viviré en ti.

viernes, 23 de octubre de 2026

Te debo el otoño de mi vida




 Te debo el otoño de mi vida

Flores de otoño.

Cada hoja que cae
es un lamento
que no encuentra tierra.

¿Qué harás cuando llegue el frío
y me haya ido con el viento?

¿Qué será de mí
entre tantos muertos,
cuando los domingos sean gorriones
y el silencio
se quede sin risas?

Te debo mis suspiros, otoño,
el viento que trae de vuelta
lo que creí perdido.

Te debo el otoño de mi vida.

¿Cuándo te pagaré?

No lo sé.

Tal vez vaya a buscarte
cuando ya no quede otoño.

No lo sé todavía.


Maquinista Mute ©

La poesía salva a el mundo.🍂 


martes, 20 de octubre de 2026

13 preguntas y un poeta: Maquinista Mute

 13 preguntas y un poeta: Maquinista Mute

https://revista.poemame.com/2026/10/20/13-preguntas-y-un-poeta-maquinista-mute/


Hoy nos encontramos con el autor de la última sílaba del mundo (Primera edición, 2026), conocido como Maquinista Mute. Durante mucho tiempo, participó activamente con sus poemas en las páginas de la comunidad Poémame.

1 – ¿Podría usted contarnos un poco sobre su vida y su actividad literaria?

Soy Miguel Adame, escribo bajo el seudónimo de Maquinista Mute. Soy poeta
mexicano, trabajo en una firma financiera y soy padre de familia, ya no soy un
niño, escribo desde los diecisiete años, así que ha pasado el tiempo y la poesía
crece, madura también.

Mi actividad literaria no empieza con este libro, sino que desemboca en él.
Durante muchos años he escrito y compartido cientos de poemas de forma
independiente en mi blog Poesías Miguel Adame, en redes sociales y en
POEMAME, que es una gran comunidad hispanoamericana de poesía donde
encontré a mis primeros lectores.

De la última sílaba del mundo es mi primer poemario. Reúne 44 poemas divididos
en seis movimientos: La Sombra, El Amor y el Naufragio, El Silencio, La Memoria
y la Muerte, La Esperanza y Maquinista Mute.

2 – ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas poéticas y qué autores le influyeron?

Mis primeras lecturas fueron Miguel Hernández, Jaime Sabines, Antonio Machado,
Octavio Paz y Shakespeare.

De Sabines aprendí la sencillez de decir lo cotidiano sin perder lo lírico. De
Hernández, que la esperanza resiste. De Paz, que el silencio también es lenguaje.
Y de Shakespeare tomé el título: del monólogo de Macbeth, «hasta la última sílaba
del tiempo recordable». Esa idea de que una sílaba puede resistir a la nada me
persiguió hasta convertirse en libro.

3 – ¿Cómo definiría su poesía?

La definiría como una poesía sencilla, que intenta regresar a los orígenes, que
quiere transmitir de forma lírica el mundo y su vida cotidiana.

Mi poesía no quiere explicar el mundo. Lo atraviesa. Se detiene en una flor
silvestre, en el polvo de estrellas, en la mariposa que no encuentra flores. No
busca ser perfecta. Busca ser verdadera. Es la poesía de un hombre que trabaja,
que es padre, que mira la noche y todavía cree que una palabra puede sostener
un día.
Creo en el amor, no como cursilería, sino como lavase de todo, el amor nos puede
salvar, también la poesía es un acto de valentía, la poesía puede salvar al
mundo.

4 – ¿Cree que el poeta «evoluciona» en su escritura? ¿Cómo ha cambiado su
lenguaje poético a lo largo de los años?

Sí, y debe hacerlo. Si no evoluciona, se repite.

Mi evolución ha sido de la abundancia a la resta. Al principio escribía para no
ahogarme, con versos en prosa, muy cargados. Con los años entendí que la
poesía florece de forma innata; es un don natural que se pule con oficio.

Se nota en el libro. Hay poemas más herméticos, más laberínticos, y otros más
desnudos, casi oraciones. Ese tránsito de lo barroco a lo esencial es mi evolución.
Como nos enseñó Sabines, a veces menos, es más.

5 – ¿Cómo siente que un poema está terminado y cómo lo corrige?

Un poema nunca se termina, se abandona. Yo lo sé porque lo puedo leer en voz
alta sin que me traicione. No corrijo mucho en papel. Corrijo en voz. Camino,
grabo audios. Si una palabra suena a mentira, la quito. Corregir para mí es un acto
de limpieza, no de adorno. Quedarse solo con el silencio que vale la pena.

6 – ¿Cuál es el fin que le gustaría lograr con su poética?

Que sirva. Que acompañe. Yo no escribo para gustar, escribo para que alguien, en
algún lugar de Hispanoamérica, sienta que no está solo en su naufragio. Como
digo en el prólogo: «Porque mientras exista alguien dispuesto a leer, ninguna
historia termina por completo».

Me gustaría que mi poética fuera un hito de luz. Una luz pequeña, pero suficiente
para que otro no se duerma y empiece a vivir de nuevo.

7 – ¿Qué lugar ocupan, para un poeta como usted, las lecturas en vivo?

Un lugar importante. Yo nací en Internet y le debo a la nube haber llegado a
lectores de países lejanos, desde España hasta Argentina, pero el poema necesita
cuerpo. En vivo el poema deja de ser texto y se vuelve acto. El temblor de la voz,
el silencio de la gente, son la verdadera crítica literaria.

8 – ¿Qué opina de las nuevas formas de difusión de la palabra, ya sea en páginas
de Internet, foros literarios cibernéticos, revistas virtuales, blogs etc?

Les debo mi vida literaria. Sin mi blog, sin Facebook, sin Instagram, sin
POEMAME, este libro no existiría. Hay mucho ruido e inmediatez, pero también
hay una revolución silenciosa que es muy nuestra, muy hispanoamericana:
cualquiera puede publicar sin pedir permiso a una editorial de la capital. El reto es
no confundir difusión con profundidad. La herramienta es nueva, pero el oficio
sigue siendo antiguo: sentarse, mirar la noche y encontrar la palabra justa.

9 – ¿Podría recomendarnos un poema de otro autor que le haya gustado mucho?

Tres, que son el origen de mi libro. El primero, «Canción última» de Miguel
Hernández: «Dejadme la esperanza». De ahí viene toda mi sección La Esperanza.

El segundo, el monólogo de Macbeth de Shakespeare: «La vida no es más que
una sombra que pasa… hasta la última sílaba del tiempo recordable». De ahí nace
mi título.

Y el tercero, como mexicano e hispanoamericano, «Piedra de sol» de Octavio Paz
y «Tarumba» de Jaime Sabines. Paz me enseñó que el silencio también puede
amar, y Sabines que se puede hablar de la familia, de la calle, de un bolillo, con
altura poética.

10 – ¿Qué libro está leyendo en la actualidad?

Estoy releyendo Tarumba de Jaime Sabines y la poesía completa de Miguel
Hernández. Y vuelvo siempre a los Salmos, porque necesito esa lengua que es
oración y poema a la vez.

11 – ¿Qué consejos le daría a un joven escritor/escritora que se inicia en este
camino de la poesía?

Tres cosas: Primero, escribe verdadero: lo bonito se olvida, lo verdadero se queda.
Segundo, no escribas para ser poeta, escribe para no morirte nunca, para ser
leído. El poeta es un acto de fe. Tercero, el mundo cambia, ajústate a la nube y a
sus formatos inmediatos, pero no le entregues tu voz. La nube pasa, la palabra
queda.


12 – ¿Cómo ve usted actualmente la industria editorial?

La veo en transición. Las grandes editoriales son más difíciles que nunca, pero la
autoedición y las plataformas digitales han abierto una puerta que antes estaba
cerrada para nosotros en Latinoamérica. Yo publiqué De la última sílaba del
mundo
de forma independiente en Amazon y así llegó a España, a México y a
Sudamérica al mismo tiempo. Es más trabajo, pero es más honesto. Te permite
mantener tu voz sin que te la corrijan para el mercado. Actualmente estoy
preparando mi segundo poemario.

13 – ¿Cuál es la pregunta que le gustaría que le hubiera hecho y no se la he
hecho?

«¿Para quién escribes cuando nadie te lee?» Escribo para mí. Escribo para que el
silencio de los que ya no están siga murmurando en un poema. Y escribo para
que, mientras quede alguien que quiera leer un poema, quedara una posibilidad
de volver a empezar.

Muchas gracias por tu tiempo y por tus sabios consejos.

Para despedirnos, aquí tenemos al poeta recitando uno de sus poemas. Disfrútenlo.







domingo, 18 de octubre de 2026

El corazón es un hueco en el alma.




El corazón es un hueco en el alma.


Desde que nací, empecé a morir.


¿Y qué he dejado aquí?

Rocas donde lloré.

Palabras en el desierto.


He quedado en cada grieta,

en cada última sílaba.


En cada luciérnaga,

en cada oyamel de mis ojos.


No me arrepiento de un solo segundo:

el universo vivió en mí

y yo viví en sus partículas.


No me he guardado nada.

Todo lo di.

Todo lo solté:

cada gaviota,

cada rendija de luz.


El poeta vive

en cada verso que sueñas,

en cada renglón de este poema.


Estoy viviendo en el éxtasis de la muerte,

en el dolor que llora,

en la soledad de los años.


Pero estoy respirando.

Y seguiré luchando por mí.


La muerte toca la puerta.

No la abriré.


Todavía

la luna será mi cómplice.

lunes, 12 de octubre de 2026

El miedo tiene frío de ti.




El miedo tiene frío de ti

El miedo tiene frío de ti, 

se come el silencio 

con cada palabra 

que intenta acercarse a la verdad.

¿Quién tiene la verdad? 

Somos un montón de experiencias 

que no dejan de vivir.

Los días nos dejan atrás, 

presos de tanta prisa, 

intentando recordar lo que fuimos.

Mis ojos son frágiles en tu ausencia: 

el corazón, con su último poema, 

recoge los pedazos 

de una historia que fue tuya.

No hablemos de amor; 

no hizo falta sonreír: 

nadie lo notó.

Mejor escribamos esas palabras 

antes de que tu mirada 

se pierda hacia otra parte.

Somos cada segundo 

que se agota en el intento de ser tiempo.

Nunca bastan las flores 

para que mis ojos no duerman.

El miedo tiene frío de ti.



La espalda está torcida



 


Han pasado tantos años,
ya no renace el manantial
donde lo dejé la última vez.

El pulso está roto,
el chubasco agrieta
a la tierra en su primer sorbo.

Las rodillas
ya no caminan con fuerza
por el viejo sendero.

Mi música no se apaga,
mis costillas son un caballo desbocado
que surca un desierto.

Llegó el colibrí,
todavía lo veo
en una bulliciosa mañana.

No tengo miedo,
a estas alturas
la noche oscura

es un alivio.


La espalda está torcida,

no importa,

empieza el amor.


“Poema del último poemario Oyamel de mis sueños” Donde aprendimos a quedarnos.



sábado, 10 de octubre de 2026

Voy a vivir





 Voy a vivir


Voy a morir.


Amanece inquieta la luz,

la oscuridad sabe

que tus ojos llevan el olvido.


Cada beso

guarda un corazón tirano.


A nadie le importa

que la noche tenga tres horas.

Nada se detiene.

Cada palabra es su propia zozobra.


Voy a vivir.


Me esperan en casa,

como cuando el gorrión

encontró su nido.


La vida deja cicatrices en la luz.

Nacemos bajo la tormenta

y aprendemos a caminar

sin preguntarle al cielo

cuánto nos falta.


Solo tenemos miedo

al propio abandono,

a la última flor,

tulipán 🌷que quiere volar.


Sobrevivir.

martes, 6 de octubre de 2026

LA ÚLTIMA SÍLABA DEL MUNDOPartir desde una mirada, delirio de felicidad, delirio que no quiere morir. ¿Quién quiere morir? El sol parte, viajero, a buscar la vida; solamente extraña a las sombras. Golondrinas de mil palabras, mariposas de alas de sangre, nadie me mira con tanto recelo como la noche que pasa. Tiempo de estrellas: lo que soy se lo debo al mañana. La vida sufre con el amor arrodillado, levantando ideas y labios rotos por falta de agua. El tiempo tiene una edad que sabe a cansancio, a miedo viejo, al desierto dormido. Huele a alcantarilla, aun así me quedo en la ausencia, hasta que llegues con las flores del alba. Eso es amor, amor que en la muerte solloza, en el olvido de un poema, en la última sílaba del mundo. Que amando te quiere, que amando te atrapa.

 



Partir desde una mirada,

delirio de felicidad,

delirio que no quiere morir.


¿Quién quiere morir?

El sol parte, viajero, a buscar la vida;

solamente extraña a las sombras.


Golondrinas de mil palabras,

mariposas de alas de sangre,

nadie me mira con tanto recelo

como la noche que pasa.


Tiempo de estrellas:

lo que soy se lo debo al mañana.


La vida sufre con el amor arrodillado,

levantando ideas y labios rotos

por falta de agua.


El tiempo tiene una edad

que sabe a cansancio,

a miedo viejo,

al desierto dormido.


Huele a alcantarilla,

aun así me quedo en la ausencia,

hasta que llegues con las flores del alba.


Eso es amor,

amor que en la muerte solloza,

en el olvido de un poema,

en la última sílaba del mundo.


Que amando te quiere,

que amando te atrapa.

NOCHE DE LUCIÉRNAGAS





 Luciérnaga furiosa,

fuga tu esplendor,

que la esperanza

no sea un colapso marchito.

Después de la herida,

déjame un rastro.

Te buscaré en el fondo del bosque

entre cuervos y lobos,

entre el álamo que fuga a la vida

sin ninguna razón.

Te sabré curar,

guardaré el silencio

en una sola palabra.

Furtivas serán las flores

que toquen los sueños,

hasta que el asombro

se quede sin pretextos

para no hablar.

Romperé el misterio

de esa noche profunda,

consolando a esa lágrima silenciosa

que no sabe amar.

Que la mirada sea para siempre,

honesta,

con el cariño sanando,

ofreciendo un beso de perdón.

Te quiero suspendida

en un milagro temeroso,

que se escape feliz la zozobra

en el más puro amor.


Oyamel de mis sueños

 





Oyamel de mis sueños

Te planté con la esperanza

de que crecieras fuerte,

oyamel de mis sueños.


No importa

que en el invierno

no lleguen mariposas.


Me conforma el consuelo

de que, en la vacuidad de este mundo,

existes en mi recuerdo,

que perdura en mi memoria.


No quiero que seas un leño

o carezcas de agua

que alimente tus esperanzas.


Eres pequeño,

como una ilusión promisoria.


Mas, aun así, te amo,

en la nostalgia

de un sentimiento tierno,

frágil y sin raíces,

efímero,

en el honor de un deseo.


Me dijeron

que no te sembrara,

que no crecerías,

que mis ojos nunca verían tu sombra,

que ninguna mariposa

reposaría sus alas.


Qué importa

si con el tiempo creces

y soy pasado

de tu naciente obra.


Habré dicho

que planté un árbol.


No fue cualquier árbol:

eres oyamel de las alturas,

rey del bosque tibio,

en un invierno cruel y frío.


Mariposas que vuelan en las alturas,

miles de ellas

no regresarán en primavera.


Son un pasado

que ensombrece con su paso

el cielo.


Te planté con la esperanza

de que crecieras fuerte,

oyamel de mis sueños.


Hijo de mis eternos ruegos,

pronto, algún día, volarás de nuevo.


Vivo con la esperanza

de que no o

lvidarás tu camino

y regreses conmigo a regar

el oyamel pequeño.

lunes, 5 de octubre de 2026

Oyamel de mis sueños

 




Oyamel de mis sueños

 





• Oyamel: amazon.com/dp/B0HLZ5V9L2 / amazon.com.mx/dp/B0HLZ5V9L2 


• Noche de Luciérnagas eBook: amazon.com/dp/B0HLCVQ4QC — tapa blanda: amazon.com/dp/B0HLCJ5FHL 


• Última Sílaba: amazon.com/dp/B0HKFJFKVV

miércoles, 30 de septiembre de 2026

Noche de luciérnagas


ya salió.

Noche de Luciérnagas: Donde todavía respira la vida.

Mi segundo poemario.

Disponible en Amazon 👇

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lunes, 28 de septiembre de 2026

Noche de luciérnagas

 



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Tapa blanda: https://www.amazon.com/dp/B0HLCJ5FHL


sábado, 19 de septiembre de 2026

La última sílaba del mundo ya está aquí. De Maquinista Mute — México


 La última sílaba del mundo ya está aquí.

De Maquinista Mute — México


Gracias a todos los que reservaron en preventa. Si lo compraste, ya lo tienes en tu Kindle.


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Libro la última sílaba del mundo

 


viernes, 18 de septiembre de 2026

La última sílaba del mundo.

 




LA ÚLTIMA SÍLABA DEL MUNDO

Maquinista Mute


© Maquinista Mute

 Todos los derechos reservados.

 Primera edición.

 ISBN: 9798175192590

 México, 2026.

DEDICATORIA


A mi esposa, por caminar conmigo en los días luminosos y también en aquellos en los que las palabras fueron mi refugio.

A mi hija, por ser una de mis razones para seguir viviendo, soñando y escribiendo.

A mi padre, que ya no está conmigo, pero cuya memoria permanece viva en mis palabras, en mis recuerdos y en todo aquello que aprendí de él.

A mi madre, por su presencia, su cariño y por seguir siendo parte de esta historia.

A mis hermanos, por compartir conmigo la historia de una vida que nos pertenece a todos.

A mis amigos, por acompañar mis pasos, mis alegrías, mis silencios y también mis poemas.

Y a todos mis lectores fieles, quienes durante tantos años han recibido mis palabras, las han hecho suyas y me han dado una razón más para continuar escribiendo.

Este libro también es de ustedes.

— Maquinista Mute


 PRÓLOGO

Hay poemas que nacen de una idea y otros que nacen de una herida.

Algunos aparecen después de una noche larga; otros llegan de repente, como una palabra que llevaba años esperando ser pronunciada.

Este libro nació del silencio de las palabras.

LA ÚLTIMA SÍLABA DEL MUNDO reúne una parte de ese camino.

No pretende contar una vida de principio a fin, sino recoger algunos de sus instantes: aquello que amé, lo que perdí, lo que callé, aquello que todavía recuerdo y, sobre todo, aquello que me ha dado razones para seguir.

Aquí están la sombra y el naufragio. Está el silencio. Está la memoria de quienes ya no están. Está el amor, con sus contradicciones y sus milagros.


Y está también la esperanza, esa pequeña luz que a veces parece desaparecer, pero que insiste en volver.

Durante años he escrito poemas sin saber exactamente hacia dónde me llevaban.

Las palabras fueron apareciendo entre el cansancio, la alegría, la nostalgia, el mar, las noches, las flores y los recuerdos.

Algunas nacieron para alguien; otras nacieron para mí.

Todas terminaron formando parte de una misma historia.

Por eso este libro no busca ser perfecto.

Busca ser verdadero.

Maquinista Mute es la voz que encontré para decir aquello que, de otra manera, quizá habría permanecido en silencio.

Es el hombre que mira hacia atrás, pero que todavía quiere caminar hacia adelante.

El que sabe que el tiempo se lleva muchas cosas, pero también sabe que una palabra puede permanecer.

Estos poemas hablan de mí, pero no son solamente míos.


Porque mientras exista alguien dispuesto a leer, ninguna historia termina por completo.

Y mientras quede una palabra, queda una posibilidad de que el silencio nunca más sea un grito sin voz.

domingo, 6 de septiembre de 2026

MI SOMBRA ES PRISIONERA DE LA FLOR

 


🌿 MI SOMBRA ES PRISIONERA DE LA FLOR

Maquinista Mute

Mi sombra es prisionera de la flor,
flor silvestre, temblorosa,
aroma que brota de la corriente del agua,
esa que no mengua
y se asoma con su silueta,
azotándose en la tierra.

Mi sombra cae
cada vez más en el sepulcro,
contando el silencio
que permanece callado
ante la bulla de una lluvia
que no le teme a la noche.

Mi sombra guarda un misterio
que cae con el trueno
y el relámpago de la zozobra.
Es el miedo
de no poder escucharte,
de borrar mi historia
entre palabras rotas.

Has ignorado la nostalgia
de poder amarte.
Porque en este mundo
el amor es una historia
que ya nadie cuenta.

El amor ya no son flores
que nacen silvestres;
nadie se detiene a mirar.

Hoy todo es inmediato.
Todo carece de memoria.
Todo tiene que ser instantáneo.

La piel necesita
el aroma de frutos hermosos.
Ya no importa el horizonte,
el sabor anaranjado
de una luz detenida,
de una memoria imborrable.

Importa lo inmediato,
lo que cuesta,
lo que suma en las fotos,
lo que consigue sacar la oscuridad.

La noche se hace interminable
cuando las lágrimas
caen sobre el rostro.

A nadie le importa
una mirada que nace de la ceniza.
A nadie le importa el temor
que tiembla dentro de una sonrisa.

Lo que muere
ya no deja un vacío.
Solo queda la ausencia,
ungida lentamente
por el olvido del otro.

A nadie le importa
que la palabra encuentre
su vocablo perfecto.

Basta con que sea
un engaño dulce
o un espacio
perdido en las tinieblas de una canción.

Mi sombra colapsa,
mi párpado amortaja
lo que fue
y lo que ya nunca será,
sin que alguien lo capture
con un teléfono inteligente.

Viajemos en el tiempo
con el deshielo de lo inconcluso.
Llenemos el presente
con un futuro
que todavía no conoce
el cansancio de vivir.

Mi oído guarda un sonido:
son tus labios rojos,
tus ojos púrpuras
y tus sonidos hermosos.

Mi desierto conserva
el recuerdo de un cuerpo
caminando hacia el desierto.

Ahí te encontraré,
con el frío de una tormenta,
con la humedad de un recuerdo
y un abrazo
que aprieta contra el pecho
en sus últimos suspiros.

Volveremos a amar.

— Maquinista Mute ✍️

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Hablemos de la muerte

Hablemos de la muerte Cómo olvidar vivir si la piel es un segundo alejado de ti. Olvidar la muerte chiquita, un amor que ya no florece. Son ...

Muchas gracias.

Queridos y apreciados lectores:

Solo tengo más que agradecimiento para cada uno de ustedes que se han tomado unos minutos de su valioso tiempo, para leer mis poemas.

Gracias al Internet, a la gran nube, he podido llegar relativamente a todos los rincones de la tierra, a toda hora y en todo momento solo con una conexión a Internet.

Me llena de satisfacción saber que muchos de ustedes son de países tan lejanos.

Espero poder seguir compartiendo en un futuro, más y más de mis poemas y tenga el honor de ser leído en su corazón.

Gracias eternas.

Su amigo.

Miguel Adame Vázquez.

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