jueves, 6 de octubre de 2016

Mi hermosa vida de teatro.



Dormiré feliz.
Nunca dejaré de sentir el torbellino de alegrías que brotan de un corazón que ama.

Siempre ese fue mi deseo.
Ver reflejado en tu rostro sonriente mi alma que habla.
Porque a cada movimiento, mi cuerpo expresa sin palabras un caudal de emociones.

Cada vez que te veo, tu mirada se trasforma en una mirada atenta que sigue cada paso de mi mundo de fantasía.
No dejo de girar, voy habitando los sueños mágicos bajo un torbellino de imágenes que brotan solas de un corazón jubiloso.

Tus pequeños ojos me observan, no pierden ningún detalle, todos mis movimientos son presa de tu alma pura y pequeña.

Esa es mi mayor alegría.
Tu inocencia es una súbita incógnita que aprende a sobresaltos de alegrías.

Tu sonrisa, es la más pura muestra de un corazón latente.
Tu mente está absorta.
Imaginas a los héroes de papel que se mantienen nítidos, lejos de las preocupaciones diarias que a una alma adulta agobian.

Mi único deseo fue el poder trasmitir el gozo de vivir esta vida de teatro.

Vida que me deja más que una mirada plena.
Estoy satisfecho por haber cumplido mi misión suprema.
Regalar sonrisas, desde el otro lado de una tribuna, a esas almas de niño que me observan.

Dormiré contento.
Porque tú sonrisa llena de un sorbo mi propio vacío.
Y los héroes fantásticos de tú imaginación cobrarán vida en un cuerpo que gesticula  siempre, solo para ti.
Y eso me hace realmente eternamente feliz.

Nunca dejaré de sentir el torbellino de alegrías que brotan de mi cuerpo por un corazón que ama.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
07/10/2016.

Con cariño, afecto y respeto.
Para el maestro Jodede Hernández Márquez.


http://poesiasmigueladame.blogspot.com/2016/10/mi-hermosa-vida-de-teatro.html

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