viernes, 24 de febrero de 2017

Aún en el silencio nos podemos escuchar.






El viejo reloj de cuerda en la pared nunca detendrá el conteo del tiempo.
A nadie engaño con esa historia de escribir mi propio cuento.
No lo haré con seguir cada día solo una rutina perfecta.
Nunca lograré superar a mi propia luz con la llegada de la noche y la luna trascenderá con su propio brillo.
Solo atinaré a correr hasta el mismísimo cansancio para poder entonces abrazarlo y despertar con ese ímpetu vacío de la vida.
Hasta que no pueda nuevamente olvidar que un momento puedo ser sincero.
Porque aún en el silencio más absurdo puedo escuchar y apaciguar a la noche con un instante supremo.
Aún prefiero seguir prohibiéndome el miedo de una memoria que nunca olvida. 
Y seguir con aquellos recuerdos que andan sin poder evadirlos porque son secretos tristes. 
Son momentos que quizás nunca volverán.
Y eso me duele porque quisiera despertar y escucharlos de nuevo.

Aún en el silencio nos podemos escuchar.

Poesía 
Miguel Adame Vazquez 
25/02/2017

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