domingo, 12 de febrero de 2017

El engaño vacío.



Caminan creyendo que lo cambiarán todo.
Pero solo logran engañar a sus frágiles pasos.
Como débiles marionetas deambulan sonámbulos dirigiéndose a ciegas al despeñadero.

No saben cómo pueden ver más allá de lo que solo sus ojos contemplan.
Y lentos van cuidándose en no caer con su pérdida al abismo de sus propios caprichos.

Su  vacío es eterno y en el no existe el retorno.
Abandonaron hace mucho sus únicos sueños
No volverán a verlos.
Tal vez nunca fueron de ellos.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/02/2017.




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